LOS JINETES DEL CAMINO

Posted on agosto 7, 2011

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LOS JINETES DEL CAMINO

Por Ascensión E. Morales Cetina

Tal y como hemos narrado en otros programas de Gran Concierto, las leyendas se mezclan entre la realidad  lo ficticios.

Aquí en Petén, a nadie escapa la abundancia de esa clase de relatos que vienen de tiempos pretéritos y han llegado hasta nosotros de Generación en Generación, la mayor parte y por la vía oral.

Son tara bonitas e ilustrativas, que bien vale la pena no dejarlas en las alforjas del olvido.

Contaban nuestros bisabuelos y abuelos y que alla por los años veinte,  las hoy llamadas Carreteras  eran unicamente brechas, donde se transitaba a pie o en bestias de carga. Aún no venfan los automóviles y los caminos se abrían a puro machete y a puro pulmón.  Por eso, existía, la ley de vialidad que era como una obliglación de los vecinos de trabajar en ésas labores, primero para abrir la brecha y después mantenerla expedlta. Lo que si era cierto es que no existían las bandas de salteadores y roba carros.

Tino de los muñicipíos peteneros que ha mantenido con Ia. cabecera departamental relaciones sociales y culturales , deportivos y comerciales desde hace mucho tiempo es San Francisco, Petén, cuyo patrono es celebrado el 4 de octubre,  pues  el Santoral religioso señala  ese día  como la fiesta -de San Francisco de AsÍs,  patrono, decíamos,  de esa hermana comunidad. Varios vecinos de Flores  que celebraban su cumpleaños el 4 de octubre, por llevar el nombre de Francisco  dedicaban esa fecha para ir a festejar su natalicio, precisanente a dicha población.

Los amantes de las fiestas,  salían en grupo a caballo o bien a pie para ir a gozar de esas celebraciones. Eran aquellos bailadores o enamorados que como las bambalinas están en todas partes donde haya fiesta. La amistad que siempre ha existido entre unos y otros, se acrecentaba mas con la hospitalidad de los franciscanos. Decían que lo mas alegre era el viaje y los bailes, muchos amores slurjieron de tales visitas.

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Uno de los que Integraron más de alguna Caravana,  nos relata lo simulen te: Con el grupo estuvimos danzando hasta las dos de la madrugada, habíamos quedado que Inmediatamente después de la parranda saldríamos de regreso a Flores.  Yo, sigue diciendo el paisano,  me entretuvo en la fiesta y cuando me di cuenta, los compañeos habían salido. Como tenía obliraclén de trabajar ese día,  no podía quedarme y dispuse salir rapidamente para  lograr alcanzarlos; pero fue imposible.  Antes de haber avanzado unos  dos kilómetros,  escuché voces y acampasado caminar de cascos de caballo,  cref que eran los amigos, grité fuerte llamándolos y nadie me respondió,   metí las espuelas al cuadrúpedo,   pero el caballo a pesar del galope,  no avanzaba,  de repente, sigue contando, vi mi reloj,  eran ya las 3 horas, la betia sudaba y jadeaba,  fue entonces cuando…….

Para mi asombro,  observé como 5 jinetes iban en fila,  llevando cada uno una antorcha en la mano derecha. Detuve la marcha pues  el caballo se senótf sobre sus ancas traseras y relinchaba fuertemente» Los pelos se me erizaron,  mi cuerpo temblaba,  quise gritar, pero la voz no me salía, la chispera que llevaba,  desapareció Los Jinetes, Iban despacio como en procesión, y luego entonaron un canto lúgubre como de almas en pena. Iban con la cabeza Inclinada, los caballos eran elefantes y de un calor negro que brillaba, los cascos resonaban tal cual si fuera un ejérclto. Me calmé un poco,  llevaba en mi bolsa un Rosarlo, regalo de mi Señora madre lo tomé de la cruz y empecé a rezar: Santa María Madre de Dios, Padre Nuestro que……Los Jinetes se alejaron y dispuse regresar,  y como pude llegué donde se realizaba el baile y la marimba,  en ese momento tocaba el son en señal de finalizar la fiesta.  No tuve aliento de hablar con nadie.   La puerta de la Iglesia estaba abierta,  pues, comenzaba la alborada,  me acerqué a la veneraba imagen y  le agradecí me haya salvado de a saber qué desgracla,  sentí como que San Francisco me sonreía y con su manto me abrigaba.

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