RELATO HISTORICO DE LA LLEGADA DE NUESTRO PATRONO A PETEN

Posted on agosto 7, 2011

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RELATO  HISTORICO DE LA LLEGADA DE  NUESTRO PATRONO A PETEN

TOMADO DE LA MONOGRAFÍA DE DON JOSE MARIA SOZA

Por Ia frecuencia conque llegaban los viajeros, peteneros a Mérida  Yucatán supieron los vecinos de esa ciudad, de que ya existía un camino directo para Guatemala y mucho mas corto;  más con la fama de que gozaba el Cristo de Esquipulas en el departamento de Chiquimula de esta República, por las continuas romerías que casi todos los habitantes de los estados de México hacían en ese entonces, les vino deseos de conseguir en Guatemala un Crucifijo para venerarlo en la catedral de la citada ciudad de Mérida Yucatán.

Poco tiempo después y cuatro piadosos acaudalados yucatecos, en cuenta una señora, hacían el viaje a Guatemala  pasando por  el Petén para conseguir una Imagen de Jesús Crucificado para venerarla en la catedral de la citada ciudad.

Estos señores partieron de  Peten por el nuevo camino, que como se ha dicho, era mucho mas corto que el que se conocía y pasaba por los pueblos de Santa Ana, Dolores y San Luis; pero tenía el gran Inconveniente de ser muy cenagoso y bajo y en la época de lluvias quedaba completamente  Intransitable.

A los seis meses regresaron con la deseada Imagen “los provincianos” o yucatecos al Petén, según refiere la tradición, gravemente enfermos a  causa de las continuas lluvias y los sufrimientos que tuvieron en tan dilatado viaje.

Los peteneros desde el momento que vieron la Imagen que traían en una caja de madera le pidieron a los dueños les concedieran al permiso para hacerle una fiesta, lo cual ellos admitieron, con la condición de que hicieran rogativas para que se curaran y pudieran continuar el viaje de  regreso a Yucatán; esta primera fiesta fue celebrada con mucho regocijo por parte del vecindario con descargas de artillerías con los antiguos cañones que se conservaban desde el tiempo de la colonia en el cuartel del castillo,  repiques de campanas y enmascarados y bailes,  sacando en procesión la imagen por las calles de la isla.

Mientras tanto,  los dueños cada día se empeoraban más por las fiebres contraídas en el camino y aunque los vecinos y la señora que los acompañaba les prestaba toda clase de atenciones ellos continuaban en el mismo estado, motivo por el cual los vecinos peteneros trataron de comprar la imagen; conociendo los enfermos que no les era posible aliviarse y con el crecido gasto que les ocasionaba la enfermedad resolvieron, que de no curarse,  lesa quedaría en calidad de venta la referida Imagen,  pero si se restablecían podrían rescatarla devolviéndoles el valor.  No se sabe el  precio de la venta pero según se dice,  esta fue la condición que dieron los dueños para llevarla nuevamente a la Iglesia.

A los pocos días después de esta resolución se murieron tres de ellos,  quedando sólo la señora,  que según se dice,  poco tiempo después falleció de tristeza y dolor por la muerte de sus compañeros y por no haber podido regresar con la Imagen;  los cadáveres fueron sepultados al lado sur y frente a la Iglesia.  Ahora en lo que respecta al tiempo en que tuvo lugar esta compraventa no se puede precisar,  pero por lo expuesto,  se deduce que fue durante  el decenio de 1831 a l1840). Hace 168 años.

Esta es  pues, la tradición que se conserva,  aunque algunos la refieren en sentido contrario:  que la Imagen fue traída de Yucatán por una señora que la conservaba dentro de una caja y que por no poderla regresar  para su tierra se murió de tristeza.

Sobre este particular es lógico preguntarse:  la aludida señora que probablemente fue la compañera de los yucatecos con que  fin o en vía de qué trajo la imagen al Peten y la tenía guardada en la caja,  la cual no la sacaron hasta que ella falleció?;  porque sí ella (la señora) la trajo al Peten para celebrarle su fiesta como algunos también refieren,  no es posible que la haya tenido guardada sin presentarla  a la Iglesia que era el lugar en donde, desde su llegada,  la hubiera llevado; o, si la trajo en vía de comercio, es decir, con el objeto de venderla,  los yucatecos no hubieran esperado que los peteneros les rogaran o suplicaran para que se la vendieran, y la señora no hubiera muerto de tristeza por no poderla regresar a su tierra como dicen los que esto refiere.

Por tales razonamientos la versión mas aceptable y acertada es que los yucatecos la fueron a comprar a Guatemala y a causa de las enfermedades y la muerte de ellos y nuestro Señor de Esquipulas quiso quedarse entre los peteneros.

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