A SAN BENITO, PETEN

Posted on agosto 8, 2011

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A SAN BENITO, PETEN

 

Te yergues majestuosamente

a orillas del místico Chaltunhá,

inunda tu suelo de frescura

el suave beso de la brisa

que deposita en ti la sonrisa

envuelta en fragancias de ternura

al acogedor hechizo del Petén Itzá

que vela tu gloria eternamente.

 

Excelsa belleza plasmaron

angelicales pinceles

con sublime inspiración,

estampa de mil colores

del alba sus fulgores

grabada en el lienzo del corazón,

con la dulzura de las mieles

a tus flores sublimaron.

 

El menor de doce hermanos

de noble estirpe petenera,

tu grandeza recorre

el infinito

¡Oh! glorioso San Benito

jamás tu imagen se borre,

florezca más que la primavera

y mane el aroma de tus manos.

 

Al despertar el día

radiante el Sol enciende

lentejuelas que brillan

a orillas del ensueño

reflejadas en el latir risueño,

en cristalinas aguas hallan

el fulgor que trasciende

en trinos de alegría.

 

 

De los Itzáes siempre orgullo,

emana de tu suelo la caricia

en cada bello amanecer,

luces cual ave mensajera,

colmas de paz duradera

la esencia del atardecer

sumergida en la delicia

al encanto de celestial arrullo.

 

De grandeza incomparable

flora y fauna policromadas

coronan tu cultura milenaria

en sitios arqueológicos latentes,

honor de un pasado presente;

remojas tus brazos en la Candelaria

para entregar en pinceladas

al mundo tu historia perdurable.

 

Santa Bárbara, isleta preciosa

observas en actitud vigilante

el retozo de Playa Blanca o El Pedregal,

símbolo de devoción tu Ermita

donde se recibe el agua bendita

que mana de sacrosanto manantial,

fe viva, bálsamo calmante

que mitiga el dolor de una rosa.

 

Tus grutas de relieve natural

mantienen viva la flama

que exalta tu civilización

asentada en tierra generosa

gloria de una era esplendorosa,

musita el alma una oración

que se esparce de rama en rama

por la espesura de la selva tropical.

 

Gruta de Nooch Cultunich

“Casa Grande de Adoración de Piedra’,

abraza mensajes de veneración

que el tiempo con abnegado celo

revive en cada desvelo

en noches de feliz contemplación,

despierta la flor de la hiedra

al refrescante baño del Sonohuitz.

 

¡Oh! San Benito de Palermo

naces del cielo como encanto,

paraíso de cultura apasionada

fulgen tus aldeas como estrellas,

el candor anida en ellas

y desciende en cada alborada

para proteger con tenue manto

la magia del amor eterno.

 

¡Salve San Benito de Palermo,

‘Magia del amor eterno”.

Salvel

 

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