EN ALAS DEL RECUERDO

Posted on agosto 8, 2011

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EN ALAS DEL RECUERDO

Cuando Petén lucía verde, corría el año de 1960. Don Jacobo Celis, en el vuelo de la tarde, llegaba a través de AVIATECA a la aldea de Dos Lagunas, con la orden de rastrear un lote de madera de contrabando, visto en Aguas Turbias a esta fecha llamado Tres Fronteras. No omito que Celis fungía como guardia forestal.

Como guardia rural se me ordenó acompañar a Celis, por lo que hicimos nuestros preparativos, nos aperamos de manteca, fríjol, sal azúcar, hamacas y un par de mulas. Salimos a las cinco de la mañana hacia ixcanrío, paraje obligado del trayecto en la ruta, gozábamos de un aire justamente refortificante, pese a todas las penurias del camino repleto de atascaderos, donde las mulas trabajosamente caminaban.

Jacobo llevaba en la manzana de su cabalgadura la botella de manteca pendiente de dos hilos de majagua, en una de los saltos de su mula, la botella quedó entre el loco, cuando vino a darse cuenta ya era tarde. Por lo que en adelante comeríamos frijoles cavash.

La caída de la botella de manteca se debió a que Jacobo no dejaba de admirar los micos y saraguates que danzaban de rama en rama como ágiles cirqueros. Amén del gorjeo de la paloma gris que canta “tres pesos son” y el lindo pajarito que dice “dicho fui” en su canto. Variedad de loros, papagayos endulzaban los oídos con sus trinos.

Cuando ya estábamos por llegar, en un bejucal vimos un letrero que decía “aquí lloró chinto” vino a mi memoria la frase del sujeto. Por aquí no paso Cristo.

La noticia de la madera, llegó a gobernación con muchos años de retrazo, ya que lo que encontramos, fueron tocones ya podridos y madera en rollo ya podrida por la humedad reinante en la montaña adyacente al lugar. El zancudero era atroz, música de alas en tonalidades ofensivas, a nuestros oídos. Nada valiosa que informar. Fuimos pues a visitar la aldea menonita, en territorio Beliceño.

Admiramos la organización social de esa comunidad, tan compacta, en donde no existe el ocio: hombres y mujeres afanosas y de temple para el trabajo. Tractores agrícolas con carretones, que sirven no solo parar arar, así mismo, trasportan pasajeros al trabajo.

Era raro ver en la comunidad uno que otro rostro salvadoreño. Era natural para nosotros: Jacobo y yo, estábamos desesperados por el néctar de Baco, por lo que continuamos hasta Orange Walk, allí saciamos nuestra sed etílica.

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