TIERRA DEL MAYAB

Posted on agosto 8, 2011

0


TIERRA DEL MAYAB

 

Tierra de los mayas eternos, santa tierra de embrujo, de misterio, de caminos ocultos y de rastros grabados en piedras, holladuras debajo del suelo. Sendas de polvo, sendas húmedas. Tierra dela Serpiente Negra, el rey Canek, del Gran Canek, rey de los itzaes, tierra de la princesa Flor Blanca, raptada de los brazos de Ulil, príncipe de Uxmal. Tierra de Mayapán, cuna de Sac Nicté, hermosa como la luz del sol; bella como el rayo de luna blanca luna redonda; gracil como una paloma, lozana y perfumada como las flores de los coloridos campos; llena de frescura de lagos y de ríos y de gotas de rocío. Tierra de Uxmal y del reino de Chichén Itzá, tierra del Canek. Maravillosas ciudades del

Mayab, tierra de los itzaes, tierra de Tayasal y de Tikal, tierra de Petén.

 

Tierra del venado de cascos ligeros, del hermoso faisán y de la serpiente de cascabel. Nido de quetzales y de pájaros canoros envueltos en sugestivos plumajes. Tierra dela Flor Blancade los caminos. Tierra del rapto, de la humillada ciudad de Uxmal. Tierra del grito iltzalán, Itzalánt, grito de combate, del caracol de guerra. Tierra de la inválida Chichén Itzá, de templos solos, de hombres con lágrimas de lagos, abandonada y triste, tierra del rey Canek, Chichén Itzá, sin vida de pájaros, de pájaros en vuelo que van tras la bella flor que nace en primavera y perfuma a su estirpe maya.

 

Así sucedió hace muchos tzolquines, cuando Itzamná, Señor de los Cielos, dela Nochey del Día, aquel de la nariz aguileña que premió al hombre maya con una tierra jamás creada, poblada de vegetación y animales. Tierra del venado, veloz como el viento; del faisán que anida en la copa de los arboles y de la serpiente que alegra el silencio con su cascabel.

 

Después, el paraíso del Mayab perdió su esplendor. Llegaron hombres venidos de mares lejanos a invadir esta tierra para apoderarse de ella y de su linaje. El presagio de los Chilám había de cumplirse. El Mayab fue conquistado. Los animales preferidos de ltzamná permanecen en silencio, hasta que el venado atraviese de un solo salto esta tierra, el faisán se pose sobre el arbol más alto y vuelva alegremente a escucharse el cascabel, con la esperanza de alzar la voz que reuna a todos los mayas para que al grito de iltzalán Itzalán todos juntos se levanten y recuperen la tierra del rey Canek, dela Flor Blanca, el paraíso del Mayab.

Anuncios