CAPITULO IX – MADERAS PRECIOSAS

Posted on octubre 29, 2011

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CAPITULO IX

Maderas preciosas: Caoba y Cedro – Inmensa riqueza forestal

El Petén, cuyas tres cuartas partes de su territorio están ocupadas por extensos bosques con una gran variedad de maderas preciosas, debe ser objeto de una atención cientifica y metodica para lograr el maximum de rendimiento de su gran riqueza maderera.

 

Situado dentro de la zona tropical, la heterogeneidad de su flora es completamente notable, existiendo árboles de especies desconocidas.

 

Entre toda esta gran variedad de gigantes de la selva sobre salen en primer lugar la caoba y el cedro.

 

La explotación de la caoba y el cedro en los bosques de El Petén comenzó durante el año de 1874, en que el gobierno de la nación estableció una montería en las márgenes del río Usumacinta, siendo jefe político departamental el coronel don Martín Quezada.

 

En el año de 1880 el ejecutivo arrendó los bosques a la casa comercial, Jamet y Sastre, la que los explotó por algún tiempo, o sea, hasta que el negocio pasó a poder de la compañía norteamericana The Guatemalan and Mexicano of Mohogan and Export Company, cuyas concesiones las extendió hasta las márgenes el río la Pasión, habiendo esta compañía trabajado con muy buen éxito.

 

Poco después apareció un nuevo arrendatario que fue la casa comercial, Sisniega Otero e hijos, ésta trabajó también en las márgenes del Pasión y sus afluentes, cuyo negocio pasó después a poder del Banco colombiano de Guatemala, hasta que desapareció.

 

Con la invención de las anilinas que los alemanes lanzaron al comercio y que no fue posible hacerles la competencia con la madera bruta, esta industria fue decayendo hasta casi desaparecer, al grado de que actualmente han quedado pequeños arrendatarios que trabajan en los afluentes del río La pasión.

 

En las márgenes del río Mopán también se han establecido cortes de caoba y cedro, trabajando siempre con muy buenos resultados la casa comercial Doumgh y Co. Durante la administración del general Don Jorge Ubico, se extrajeron de las riberas de este río, siete millones de pies cúbicos, por contrato que celebró dicho gobierno, con el de los Estados Unidos de Norte América, como contribución en la segunda guerra mundial.

 

Para hacer ver la maravillosa riqueza e inagotable fecundidad de la selva petenera, conviene citarel presente caso, en informe presentado al ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala, durante la última guerra y procedente de técnicos estadounidenses, cuyo hecho es elocuentísimo y el cual tiene relación con el párrafo anterior, puede asegurarse en números redondos que se extrajeron de aquellas selvas (las de Petén y refiriéndose a los cortes de caoba efectuadas durante la guerra para fines bélicos y de cooperación con los aliados) en los últimos dos años, unos diete millones de pies cúbicos de caoba, quedando los bosques como si no se hubieran tocado. Son esas reservas madereras, añade el informe, una riqueza forestal inmensa que bien administrada y explotada con método, daría perpetuamente cuanta madera pudiera necesitarse. Los expertos de la compañías cortadoras rindieron informes, en que se precisa que los cortes sistmáticos lejos de empobrecer los bosques aumentan sus recursos. Y es natural, porque el exceso de vegetación impide la penetración de los rayos solares, y por consiguientes, el desarrollo de las nuevas plantas que languidecen sin producir provecho. Bajo este sistema racional de cortes y reforestación, los expertos aseguran que se podría continuar cortando caoba (llevando a cabo al mismo tiempo las respectivas resiembras) durante cien años seguidos, en la misma proporción de siete millones de pies cúbicos cada dos años, quedará la menor huella de la tala hecha en la selva durante ellos.

 

El informe pericial que dejamos transcritos sería suficiente para ahorrar todo comentario sobre la riqueza forestal de El Petén. Esas maderas son de las finas calidades y de las que alcanzan las cotizaciones más altas en los mercados del mundo entero. La caoba petenera figura en los mas suntuosos salones, bibliotecas, como la del archivo de indias de Sevilla y Palacios de Europa, ya en forma de muebles, ya  de artesonados y pisos. Ella fue también un elemento nuevo en la pasada guerra, pues lo registraron las revistas norteamericanas especializadas, y aun las películas cinematográficas los barcos y barcazas de la invasión mosquitos se construyeron con ellos. Los bosque peteneros proporcionaron, en fin, una caoba que a pesar de la gran dureza, característica de esta madera, pudo ser cortada y laminada en hojas finísimas por medio de una maquinaria ad hoc para producir un material que a la máxima liviandad en el peso, reuniera una increíble resistencia contra las furias de mar y las embestidas del viento. Virgilio Rodríguez Beteta. El libro de Guatemala Grande.

 

Dichas explotaciones sólo se han efectuada a una distancia no mayor de dos leguas de las riberas de los ríos aludidos, permaneciendo, por consiguiente, todo el resto del territorio, completamente virgen sin que nos sea posible aprovechar la madera de los corpulentos árboles, que los fuertes vientos derriban y que el fuego les da fin, por lo cual es de imperiosa necesidad estudiar la forma de establecer la explotación en todo el territorio, en cuyos bosques no sólo existe la caoba, cedro y chico-zapote sino que bajo las sombras de estos milenarios gigantes de las selvas, hay un conjunto de planta, arbustos, bejucos, parasitas, etc., en donde cada una de estas especies, contiene savias resinosas, tánicas, ácidas, formando un laboratorio natural que la selva prodigiosamente nos brinda para su estudio.

 

Actualmente el gobierno tiene proyectada esta explotación siendo una de las indispensables bases la construcción de vías terrestres, para la conducción de las maderas, tanto para los ríos como para el principal puerto fluvial del sarstún.

 

En el proyecto de la escritura social de maderas de El Petén, Sociedad Anónima, petensa, que fue publicado en la prensa d la capital, se consigna en la parte final los fundamentos científicos y económicos de la explotación maderera en el departamento de El Petén, que dice: Sobre el planeta que habitamos, los bosques madereros por condiciones naturales: altitud, latitud, grado de humedad y condiciones bioquímicas de la tierra, se dividen en: a) tropicales, y  b) zonas templadas.

 

Los bosques tropicales, están situados entre los paralelos 23° norte y 23° sur; vale decir, entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. Los bosques de El Petén, por consiguiente y dentro de esta clasificación, pertenecen a la categoría de tropicales.

 

Caracteriza a éstos, en oposición a los bosque de las zonas templadas; a) heterogeneidad de la flora; b. densa flora y fauna parasitaria; c) ambiente óptimo para la reforestación espontánea por obra de la naturaleza.

 

Las maderas de El Petén, de este modo están condicionadas, favorecidas y sujetas a un ciclo vegetativo impuesto más que todo, por la naturaleza.

 

Los bosques tropicales contienen por excelencia maderas finas y duras. La Swetenia macrophilia (caoba) y la tebebuia donnell-smithll (primavera) o palo blanco, son las menos cotizadas de éstas. El Petén es una de las zonas madereras de mayor riqueza potencial de caoba.

 

La swetenia macrophilia, prácticamente existe como reserva industrial en el continente americano. Los Estados Unidos mexicanos, en la zona comprendida en los Estados Unidos mexicanos, en la zona comprendida en los estados de Chiapas y Tabasco; la hoya amazónica, principalmente la zona oriental del Perú; y el oriente centroamericano, y dentro de éste, en primer término el departamento de El Petén, son las reservas de caoba del mundo.

 

La caoba es una de las maderas más cotizadas y de mayor demanda en el mundo. Quien la posea es dueño del mercado.

 

El departamento de El Petén con sus 36,000 kilómetros cuadrados de extensión superficial contiene de un 80 a un 85% de bosques madereros; y en ellos existe una riqueza potencial e imponderable de caobas.

 

Cabe despejar, desde el punto de vista botánico, una duda respecto a las reservas madereras del departamento de El Petén. Se arguye que la explotación en vasta escala de las maderas actuales de El Petén, conduciría a corto tiempo, a la destrucción de dicha riqueza. Nada más lejos de la verdad científica.

 

Los bosques tropicales, decíamos, están condicionados a la acción de una fuerte y densa flora y fauna parasitaria. Sólo la acción del hombre, cuidando racionalmente el crecimiento de la madera puede impedir que ésta sufra los efectos microbianos de la fauna y paritarios de la flora de estas regiones.

 

Desde otro punto de vista, la flora tropical requiere sol para su desarrollo. La maraña que cubre el bosque petenero impide la acción germinadora que sobre el árbol tiene el sol. Si existen los actuales bosques de El Petén es porque y pese a la acción destructora de la flora y fauna parasitaria y a la falta de sol, las condiciones óptimas de humedad, latitud y altitud, lo permiten. Sin embargo, la acción del hombre contra la flora y fauna parasitaria y el cuidado que pueda prestarle a la planta, simplemente suprimiendo la maraña, posibilitará que la riqueza forestal de El Petén, se reproduzca, no solo ya por la acción de la naturaleza, sino por el cuidado del hombre, en tiempo y condiciones vegetativas mucho más corto y favorables. Lo que la naturaleza permitió que se desarrollara en ochenta años, con el complemento de la acción del hombre, ha de llegar a las óptimas condiciones vegetativas en un periodo de cuarenta años.

 

Científicamente, pues, no es posible suponer el agotamiento forestar de El Petén, si la mano del hombre interviene en su explotación. Por el contrario, deben esperarse los beneficios que la técnica y la ciencia den en complemento a la naturaleza.

 

Por último, analizando un nuevo aspecto económico de la explotación maderera, veamos el valor y precio en el mercado.

 

Un bosque maderero sin explotación ni vías de transporte, significa una riqueza potencial; y nada mas. Tal la situación actual de las reservas madereras de El Petén, para que de potencial se convierta en económicamente útil, es necesario.

 

  1. vías de transporte, a costo económico
  2. explotación racional e industrial.

 

Sobre estas bases, un árbol maderero en edad de tala (35 a 45 años), supone por su altura y diámetro, un mínimo medio de 2,000 a 3,000 pies de madera por unidad.

 

Si el árbol es de caoba y sobre el precio de ésta en el mercado mundial, debe de obtenerse por árbol de:

 

2,000 pies madereros

3,000 pies madereros

 

Dado que el millar de pies madereros tiene en el mercado mundial un precio medio de $300.00.

 

Es importante dejar sentado que uno de los precios más estables en el mercado internacional es el de la madrea, la caoba por ejemplo, desde 1940 ha mantenido un precio estable, con fluctuación de apenas cinco por ciento.

 

Hay que descartar, desde luego, que la riqueza maderera de El Petén sea sólo de caoba. Ya dijimos que una de las características de los bosques tropicales es la heterogeneidad. Estos supone diversidad de maderas duras. Empero, cualesquiera que sean éstas, y para lo fines que se les destine, debe de estimarse técnicamente que el precio medio de las maderas de El Petén, está sobre la base de doscientos dólares el millar de pies.

 

Estos son los beneficios que como utilidad obtendría la nación sobre sus bosques madereros en el departamento de El Petén

 

 

 

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