CAPITULO XXIX – INMIGRACIONES DE LOS ITZAES 1420

Posted on octubre 29, 2011

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CAPITULO XXIX

Inmigraciones de los itzáes en 1420 – fundación del Reino de Petén Itzá – Rapto de la princesa San Nité

 

Transcurría la ultima centuria de esplendor del floreciente y poderoso imperio de los Mayas itzalanos; Chichón Itzá capital del opulento territorio, siempre festiva, no se preocupaba por los presagios del gran profeta TUT, Rey de los magos itzalanos, quien, recorriendo los distintos señoríos de la nación, pregonaba la fatal prediccion en estos términos: Oh itzalanos, preparaos para defender a vuestros descendientes. Cien años os quedan de grandeza. Oh Chichón Itzá, capital del imperio, sabed que tus hijos serán exterminados a sangre y fuego, por grandes legiones de hombres blancos y barbudos que vendrán de oriente, de donde nace el sol; arrasará tus pueblos, para adueñarse de todas tus riquezas; saquearán tus templos, para destruir tus dioses e implantar una religión que tú todavía no conoces; traeran como señal, una cruz para que te postres ante ella y la veneres; sabed, pues, que solo te queda de vida, hasta fines de la novena edad del presente siglo, para que te eclipses para siempre. (profecías de los itzáes de Villagutiere y Sotomayor).

 

Tales eran los vaticinios del mago, que durante los meses de enero y febrero del año 1419, de nuestra era, hacía a la nación maya, los cuales mantenían en continua alarma a las principales ciudades, sobre todo, a las que se encontraban cerca de las costas del mar. Sin embargo, las autoridades de la capital, hacían poco casa de las profecías, tal vez confiadas en la destreza del valiente ejercito itzalano, que en cientos de batallas con los aztecas, había salido siempre victorioso. Como en ese tiempo se preparaba la capital para solemnizar las bodas de la princesa Sac Nité, hija del emperador, consultado que fuera el profeta, había recomendado, que, según sus cálculos astronómicos, las bodas deberían tener lugar durante la primera semana de la primavera, el día del equinoccio de la estación, 21 de marzo, para que los cónyuges y la noche; por lo que para cumplir con tal recomendación los festejos deberían ser acordados para la semana comprendidas del 21 al 28 de marzo de 1420.

 

La princesa Sac.Nité, hija de gran Canek Chac-Xib-Cahc (cogollado, historia de Yucatán), Rey del imperio Maya itzalano, tenía prometida su mano para casarse con el príncipe Ulmil itzahal, hijo del Canek del Señorío de Mayapan Hum-Aceel, de la misma nación, y como tal, estaba desempeñando el puesto de jefe del Estado Mayor del Canek, en la capital Chichón itzá,por lo cual, no permitía que otro rival le disputase la corona del Imperio, porque tanto Sac.Nité como él, serían los sucesores al faltar el Emperador Cahc.Xib.Chac.

 

Por encargo del Emperador, el príncipe Ulmil, en su carácter de jefe de Estado Mayor, visitaba frecuentemente los cuarteles de las fuerzas armadas para darse cuenta de la marcha del ejercito, el cual estaba recomendado a un valiente joven, nativo del Señorío de Bolón Chen, de la misma nación, quien como estratega e instructor de tales fuerzas, tenían en ellas el sobrenombre de Héroe Nacional, por haberlas librado de los ejércitos aztecas durante la ultima campaña.

 

Este Héroe, de nombre TA Itzá, bastante destruido, desde adolescentes llegase a la capital para acrecentar sus estudios, dedicándose con todo empeño a la carrera militar, cuyos esfuerzos le fueron premiados muy pronto, al elevarlo al grado de jefe supremo del ejercito itzalano.

 

En este cargo, y estando cercal del real palacio, Ta Itzá tenía la oportunidad de ver frecuentemente a la bella Sac-nité y platicar con ella, por lo que en varias ocasiones, era invitado para asistir a las fiestas palaciegas que se daban en honor a la princesa y por tal razón, entró en relación amistosa con ella, las que muy pronto se convirtieron en una  pasión loca por parte de Ta.Itzá, hasta el grado de jurar a la princesa poseerla algún día como esposa, no obstante saber que ella estaba comprometida en matrimonio con el principe Ulmil Itzahal.

 

Las vicisitudes de la fortuna son casi siempre incomprensibles, un ligero contratiempo, por mas insignificante que se crea, puede cambiar, nublar o eclipsar para siempre, el horizonte trazado de una persona o nación, al extremo de que cuando menos se espera, la fatalidad se presenta con su cuadro funesto como consecuencia de aquel pequeño incidente; y de este aciago cuando fueron protagonistas San.Nité y el famoso Ta-Itzá

 

El “Héroe Nacional”, con el entusiasmo de su juventud, continuaba en el fiel desempeño de su cargo, sin que nadie turbara sus prácticas en el ejercicio de su profesión, sin imaginarse, en lo absoluto el golpe que se preparaba contra él, y cuando menos lo pensó, recibe una orden del emperador en donde le daba “baja” del cargo que ejercía, y se le trasladaba a su tierra natal, con el nombramiento de Canek, o príncipe del Señorío, sin tomársele en cuenta los relevantes servicios prestados puestos siempre a prueba, y en momentos difíciles, por defender la integridad del territorio y por conservar el buen nombre de los reales ejércitos mayas itzalanos.

 

Aunque había aceptado el puesto, no del todo satisfecho, porque sabía que sin ningun motivo se le retiraba del que desempeño, en donde tenía y dejaba tantos afectos, se mantuvo alerta y desconfiado durante algún tiempo.

 

Pero de pronto estalló en su corazón la cólera, al saber que el verdadero motivo no era otro, que el tenerlo alejado del palacio y de la bella princesa Sac-Nité y evitar una dificultad con el novio Ulmil  a quien imaginaba ser autor de la intriga, pero contuvo su cólera, y esperó…

 

Este principe ya en su tierra natal, y en el desempeño de su puesto, se puso a estudiar la manera de evitar que su pueblo fuera victima de la invasión predicha por el mago; y como era un escudriñador de las antiguas escrituras de sus antepasados mayas, que en piedra dejaron escritas de sus antepasados mayas, que en piedra dejaron escritas , sabia muy bien que al sur del imperio, a cien leguas de distancia, existian los vestigios de las grandes urbes del Viejo Imperio de los mayas, tales, como Tikal, Uaxactún, Nakún, Jolmul, kantetul, ixlú, saacpetén, y otras muchas, que florecieron durante las primeras centurias de la Era cristiana; y que emigrando con sus pueblo hacia aquellas lejanas regiones, lograría tal vez salvación, ordenó sin vaciolaciones de ninguna especie, que una expedición de hombres prácticos militares hicieron pronto una exploración en el interior de los indicados lugares, cuyas observaciones le fuero del todo satisfactorias, porque las nuevas tierras descubiertas era ubérrimas y estratégicas para fundar poblaciones, por estar defendidas por primorosos lagos y rios caudalosos que las riegan en todas direcciones, ricos en toda clase de peces y otras muchas variedades de animales acuáticos propios para la alimentacióTikul, quienes se creían ya libres y seguros, que las profecías del mago no serían fatales para sus descendientes, y por lo tanto, el peligro de se exterminados por los blancos barbudos, desapareció.

 

Mientras tanto, se acercaban los días de la boda de Ulmil con la princesa Sac-Nité. El príncipe Ta-Itzá sabía que como Canek del Señorío que administraba, tenía la obligación de asistir a los festejos nupciales con un regular séquito de apuestos militares, para la cual seleccionó cincuenta jóvenes de su mayor confianza y discreción, dispuestos a obedecer lo que el jefe ordenara.

 

Según el reglamento táctico militar de los mayas, para las celebraciones de las fiestas nacionales ordenadas por Real Decreto, todos los caneces, príncipes o reyezuelos de los Señoríos, estaban obligados a presenetarse en la capital con ocho días de anticipación, con su correspondiente séquito militar, para la defensa de la ciudad en caso de un ataque sorpresivo por parte del enemigo, asi como para tener tiempo los invitados y demás asistentes  de presentar sus respetos y ofrecer sus servicios al emperador.

 

Para cumplir con tal disposición, el principe Ta Itzá, se presentó en Chichón Itzá ocho días antes de la boda, y se alojó en uno de los cuarteles, juntamente con sus acompañantes. Hechos los cumplimientos de rigor y organizado el servicio de las fuerzas aramadas, fue nombrado Jefe de vigilantes, para que en unión de los militares que lo acompañaban, velara el orden público en toda la capital y durante todo el tiempo que duraran los festejos.

 

Era costumbre muy arraigada entre los antiguos mayas, que en la celebración de sus fiestas y después de efectuados los ritos religiosos, se embriagaran hombres y mujeres, es decir, todos los presentes, hasta quedar tirados en el suelo en señal de regocijo, para demostrar con ello su adhesión a las autoridades.

 

La duracíón de las fiestas reales, como el cumpleaños del Emperador o de la emperatriz, nacimiento de algún hijo de la nobleza o de la realeza y así como el matrimonio de los príncipes, era de ocho días; cinco y tres días en los demás festejos, según su importancia de la caña de azúcar

 

La embriagante bebida de los mayas se denominaba “Chiac” o Chicha”, la cual era preparada con los vastagos tiernos de la caña de azúcar; bebida que, según sus tradiciones, se las habían enseñadp a preparar los “botánides” durante una larga peregrinación que hiciera un personaje célebre llamado Balún-Votán durante su permanencia por estas ciudades mayas, hacia ya millares de años, y a quien se le atribuían las fundaciones de las célebres ciudades de Anchan o Kulhuacán (hoy ruinas del Palenque), huhuetlán (Soconusco), Utatlán (Quiche), y otras muchas, cuyos rests subsisten.

 

Balún-votán, enseñóles adempas, el cultivo del maíz, del plátano, caña de azúcar (sin beneficiarla) y otras muchas gramíneas. Asimismo, les dio a conocer la unidad de Dios, como autor del Universo.

 

La mencionada “Chicha”, era, pues, uno de los artículos de primera necesidad en la celebración de las fiestas en los pueblos mayas, para que con ella no faltara el regocijo indispensable y se tomara en grandes proporciones hasta llegar a la borrachera.

 

Llegado por fin el ansiado día 21, y después de las ceremonias religiosas de rigor, efectuandose los bailes y, como complemento, las libaciones de chicha, por lo que no era extraño para nadie el ver a muchísimos altos personajes ya ebrios, y a otros, tirados por todas partes dormidos completamente o en estado inconsciente.

 

Ta Itzá cumpliendo con las ordenes reales, como jefe que era, permanecía impertérrito, sin que nadie fuera capaz de entretenerlo o distraerlo en cosas o prácticas que no fueran el fiel cumplimiento de sus deberes. Todos sus compañeros estaban listos y preparados para ejecutar sus órdenes en cualquier momento. Este personaje había pasado largas horas pensando que el unico amor de su vida, iba a pasar a poder de otro nombre y este sufrimiento no lo dejaba un momento tranquilo. Pensaba asimismo que como jefe de vigilantes acompañado de fieles amigos y valientes militares, ahora se le estaba presentando una ocasión propicia para lograr la realización de sus deseos amorosos.

 

Pronto concibió la idea –  muy huamana por cierto – de apropiarse de la novia Sac-Nité, durante la última noche de la fiesta, aprovechándose para esto, de la general borrachera de todos, lo cual evitaría que se dieran cuenta del rapto. Ya decidido, reunió a sus cincuenta compañeros y les puso en conocimiento su audaz proyecto, haciéndoles ver, al mismo tiempo, que ya era el momento oportuno para que efectuáran la emigración de todo su pueblo hacia las regones del sur y que él (Ta-Itzá), los llevaría a esas ricas tierras, fungiendo como capitán.

 

Todos aceptaron inmediatamente la ejecución del inaudito proyecto, y convinieron en que era conveniente y necesario que diez de ellos marcharan inmediatamente a la ciudad de Tikul para excitar el ánimo de los moradores y que todas aquellas familias que voluntariamente quisieran seguirlos en su peregrinación hacia el sur, que estuvieran preparadas con suficientes alimentos y listas para emprender la marcha al no más retornar el Canek de la capital. Además, era necesario dar a conocer al ejército tal decisión y tenerlo en pie de guerra, bien equipado con provisiones de boca y material guerrero. 500 hombres convenientemente armados eran suficientes para la aventura.

 

Como todos los pueblos que integraban este señorío del Canek Ta.Itzá, estaban deseosos de encontrar nuevas tierras para sus sementeras y formar sus pueblos alejados del peligro a que estaban expuestos, según los fatales augurios del profeta, aceptaron entusiasmados las noticias que les llevaron los diez militares. Los otros cuarenta se habían quedado en la capital del Imperio, esperando la orden convenida con Ta-itzá, para ponerse en acción.

 

La inmensa alegría y entusiasmo que reinaba entre la muchedumbre era tal, que por ninguna parte se escuchaban voces de desagrado, ni mucho menos, intentonas de querer trastornar o altercar la tranquilidad con gritos subversivos; y los días y la noches fueron transcurriendo hasta llegar el deseado amanecer del último día de la fiesta.

 

A las dos horas de la madrugada del día 28, Ta-Itzá reunió a sus cuarenta hombres, quienes le informaron que toda la ciudad estaba tranquila. Que en el palacio imperial se encontraban, desde el gran Canek hasta el último miembro de la nobleza, completamente ebrios, tirados en el suelo de los salones, dormidos algunos e inconscientes los otros. Y que los novios, en el mismo estado, se hallaban en uno de los salones del susodicho palacio.

 

Muy emocionado Ta-Itzá les dijo que había que jugarse el todo por el todo. Inmediatamente pusieron manos a la obra; cuatro militares ataron las manos y los pies al novie y lo sacaron en hombros a las afueras de la capital, en donde ya lo esperaban varios cargadores provistos de camillas preparadas de antemano. Por su parte, el Canek Ta-Itzá, levantó en sus brazos a la bella Sac-Nité, y huyendo con ella, se encaminó para el lugar en donde sus compañeros le aguardaban, y ya juntos todos, se encaminaron para la ciudad de Tikul.

 

Dejemos al margen a los ebrios en Chichén Itzá, para que se levanten cuando puedan, y quieran regresar a sus hogares, y sigamos al Canek Ta-Itzá., en su vertiginosa huída hacia el legendario, Petén, acompañado de la princesa Sac-Nité, la dueña dé su corazón.

 

Inmediatamente que llegaron a la ciudad de Tikul, fue informado Ta-Itzá, por parte de los diez militares, que todo estaba listo para emprender la marcha; disponiendo el jefe que el ejército marchara a la retaguardia de la comitiva, para no ser sorprendido en caso de que fueran perseguidos de orden del Emperador; y que a la vanguardia fuera una compañía de soldados, llevando entre ellos al prisionero príncipe Ulmil Itzahal; las familias que formaban la caravana, irían al centro, juntamente al grupo de honorables señores y señoras que formaban la Corte a la prisionera Sac-Nité, siendo conducidos ambos prisioneros en camillas, a manera de sillas unipersonales, y llevado por cuatro cargadores cada uno, tal como recorrían largas distancias en sus viájes los antiguos reyes mayas. Ya todo preparado en esta forma, emprendieron el éxodo hacia las lejanas tierras del sur. . .

 

Durante el trayecto, la princesa suplicaba que la dejaran ver a su esposo; pero el Canek no accedía a ello. Las señoras que la acompañaban le manifestaron que el deseo del Canek era el de casarse con ella, pues quería que fuera la reina de la nación que iban a  formar; oferta rechazada por la altiva princesa a quien no lograban convencer de ningún modo.

 

Después de 20 días de fatigoso viaje, llegaron a las playas de un pintoresco lago, al cual los explotadores del año anterior denominaron: Chal-Tun-Há, palabra Maya que significa: <<piedras blancas dentro del agua>, en virtud de contener el lago infinidad de piedrecitas blancas. Los expedicionarios encontraron a orillas del lago  varias canoas que les sirvieron para trasladarse a la otra orilla.

 

Ya todos reunidos en este último lugar, se dispuso primero, que la realeza se trasladara a la isla que se encontraba al centro del lago; que al construirse más embarcaciones se trasladaran todas las personas a esa misma isla y a las otras circunvecinas que contiene el lago; que el ejercito se mantuviera en la orilla como una guardia de prevención, en tanto que se construian desmontes, tanto para facilitar la vigilancia de los soldados, como para hacer siembras de maíz en gran escala, toda vez que este grano era lo más indispensable para alimentar a la población; que en la isla más grande se trazara la capital del nuevo reino y que ésta se denominara: Taitzá, en homenaje y como un recuerdo al primer Canek que condujo nuevamente al pueblo itzalano a la tierra de sus antepasados mayas. Nombre que degeneró después en Tayazal.

 

A todo esto vanos eran los esfuerzos que hacían todos los señores para convencer a la princesa cautiva, a que se casara con el Canek Ta-Itzá. La princesa se desesperaba por el inmenso calor que hacía en las nuevas tierras que habitaba. Y ocurrió que una tarde, ya para finalizar el mes de mayo, la princesa manifestó a sus guardianes que sufria mucho por el excesivo calor y suplicaba se le permitiera salir a refrescarse un poco por los alrededores del lago, informando a la vez, que deseaba darse un baño. Avisado el Canek de los deseos de la princesa, consintió en ello, resolviendo, además, que se le dieran todas la facilidades que ella quisiera.

 

En vista de ello, salió acompañada de sus guardianas que lo eran reales señoras que formaban su Corte. Se introdujo en el lago, y en un momento oportuno se dejo ir hasta el fondo…no volviendo a salir de allí durante largo rato, por lo que las señoras asustadas y sorprendidas profundamente del caso, lo participaron al Canek, quien transido de dolor y desesperación, dio pertinentes órdenes a efecto de que fuera buscado el cadáver de la princesa por todas las profundidades del lago; pero todo fue inútil; no hallaron el cuerpo de Sac-Nité; quien había preferido suicidarse, antes de ser la esposa de Ta-Itzá, éste, encendido en cólera, manifestó a su pueblo que el único responsable de la muerte de la princesa era el infeliz príncipe cosorte Ulmir.Itzahal, y que por tal motivo, merecía la muerte. Pero los compañeros del Canek, sin duda alguna, compadecidos de la suerte de es pobre príncipe, expusieron a su jefe que no se podía condenar a muerte a Ulmil por no estar comprobado el hecho. Que lo mejor que el Canek podía hacer era lanzarlo fueroa de sus dominios, ya que nada se conseguía con tenerlo prisionero. En vista de las razones expuestas por sus compañeros, el Canek le perdonó la vida – por el momento – pero ordenó qu una escolata compuesta de veinticinco soldados lo condujeran atado de manos y cintura a las selvas de los kankuenes o poolchikes, dejándolo en la montaña para que las fieras le dieran fin.

 

Después de un largo y penoso viaje, llegó la comitiva a un lago, mayor que el,Chal.tun-ha en donde dispusieron dar libertad al prisionero en la creencia de que ya se encontraba fuera de los dominios del Canek TA.Itzá. Ya libre el príncipe Ulmil dio las gracias a sus liberadores por las muchas consideraciones que le habían dispensado durante el camino. Después de una ligera plática sostenido con los soldados, le sobrevino al príncipe una repentina locura, y dando un salto prodigioso lanzase a las aguas del lago, hundiéndose para no salir jamás.

 

En vano buscaron el cadáver, y como en el caso de Sac-Nité, los cuerpos de los infortunados novios quedaron sepultados para siempre en el fondo tenebroso de las aguas.

 

Los supersticiosos naturales alejáronse de las orillas del lago internándose en las montañas, manifestando que el agua ya no les serviría para tomar, y porque todas las noches oían lamentaciones del príncipe Ulmil Itzahal llorando a su Sac-Nitpe motivo por el cual, los indígenas le dieron el nombre de “Laguna de Itza-hal”, que en el transcurso del tiempo se ha cambiado por el de “Izabal”.

 

Pocos años después, unos “turistas” itzalanos que se paseaban por las playas del lago Chal-tun.ha hallaron un arbolito de flores blancas y olorosas y al pie de él unos restos humanos consistentes en un fémur completo y los fragmentos de un cráneo; al llegar a la ciudad de Ta-Itzá dieron informe de su hallazgo; pero después de varias investigaciones, quedó establecido que en el indicado lugar nadie había fallecido, y menos que se pudiera dejar allí un cadáver para que fuera presa de los muchos zopilotes que medran por esos lares. Que el cadáver de Sac-Nité jamás había flotado sobre las aguas del lago y que había desaparecido para siempre. Por todas estas consideraciones, los supersticiosos itzáes por creer que los mencionados huesos eran los restos de la princesa que se habían transformado en el arbolito de flores blancas. Éste tiene la especialidad de reproducirse solamente en el departamento de El Petén, principalmente en los lugares inmediatos al agua; florece durante el mes de mayo, por lo cual las peteneras acostumbran usar especialmente esta flor para ofrendársela a la imagen de la Santísima Virgen María, durante todo el mes de mayo en que le celebran su fiesta.

 

Desde hace mucho tiempo se ha denominado a esta flor, por ser blanca, muy olorosa y original: “Flor regional de El Petén”; símbolo de castidad y pureza, en homenaje a la princesa Sac-Nité, quien prefirió antes la muerte, que entregarse a otro que no fuera su legitimo esposo.

 

El relato que acabamos de hacer de esta tradición demuestra el origen y la forma en que fue fundad el Reino de lo itzáes en El Petén; el grado de adelanto de aquellos antiguos pueblos itzalanos, al extremo de contar con profetas que pronosticaran cien años antes, los acontecimientos que iban a suceder, como la consigna Villagutierre y Sotomayor, en sus crónicas; y magos que adivinaban con anticipación el porvenir de los príncipes itzalanos, a quienes un pequeño incidente los llevara a fatales resultados; y cuyos pronósticos, lo basaban – según ellos – en observaciones astronómicas… Así también quedan consignados el origen de los nombres de cierto lugares que se conservan en la actualidad; tales como Chaltuná o Chaltunjá, con que también es conocido el lago del El Petén; Ta-Itzá, mas bien que Tayazal, con que se denomina las ruinas de la ciudad de este nombre, que fue capital del Reino de los itzáes; situadas en la actual península de San Miguel. El Mausoleo del Canek Ta-Itzá fue descubierto en el año 1922, por los arqueólogos al servicio de la Institución Carnegie, de Washinton, y el cual se encuentra al sur de las ruinas del Palacio de los sacrificios en ese mismo lugar; Itzahal o Izabal, nombre que, además de tenerlo el lago, lo ostenta el departamento también; y, por último: Sac-Nité, distintivo de nuestra flor regional.

 

Todo ello, como consecuencia de la última inmigración Maya itzalana de 1420, a estas fabulosas tierras del departametnto de El Petén, de la cual somos orgullosos descendiente.

 

Soldados españoles que acompañaron a Hernán Cortés durante su visita al Canek, o señor de Ta-Itzá, en 1525, referían haber oído de los indígenas, de que entro los moradores de esa capital existían personas muy ancianas, cuyos padres, cuando niños formaron parte de la caravana de inmigrantes capitaneados por el señor de Ta-Itzá, fundador de esa ciudad en 1420 (Genet & Chelbatz – Historia de los pueblos Mayas Quiches página 151).

 

 

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