¿RECUERDAS?

Posted on octubre 30, 2011

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¿RECUERDAS?

En una pequeña barca que en el lago se mecía, subirnos dejando correr nuestra alegría, como la estela de blanca espuma que la barca dejaba y que iba a morir hasta la playa de la islita de Flores, que cual inmensa flor de Loto, perezosa abre su cáliz al sentir eI amor roso beso de los primeros rayos del sol; gozosos saltamos en la ribera, la fresca tierra nos envolvió en su aroma, y unidas nuestras almas y asidas nuestras manos, delirantes partimos en busca de la meta soñada.

Y observamos antes de emprender la marcha, las  huellas de que  un día antes se había realizado la tragedia de un celoso amante, El Cielo, en su eternal pasión por su adorada la Tierra, quiso estrecharla en un titánico abrazo; pero ésta, traviesa y coqueta, se entretenía dejándose acariciar por los besos del Sol y se embriagaba de luz; fue entonces que el Cielo lloró, lloró de celos y

las perlas cristalinas de su lloro bañaron a la Tierra, llevando hasta  su entraña; avergonzada y ruborosa de su falta, a Natura rogó que la cubriera más con sus árboles, flores y follajes para ocultarse a las atrevidas miradas del Sol; y en cálices verdes y en corolas multicolores pidió guardar tierna y compasiva, las lágrimas del Cielo, formando con ellas los más preciados joyeles con que se adorna en las mañanas; nosotros amantes y felices, sin comprender aquel dolor, sus diamantes derramamos al pasar.

¿Recuerdas? En la húmeda tierra aprisionado quedaba uno de mis  pies, y alargando la mano para buscar un apoyo, al verme presuroso corriste, y fueron tus ágiles y fuertes manos, el precioso báculo que las mías encontraron; palabras de amor salieron de tu boca que llenaban de inefable emoción mi corazón y las celosas florecillas que a las orillas del sendero crecen, al escucharte envidiosas se reían… se reían… y reían también nuestros compañeros al notar nuestra alegría, confundiéndose todo en una música tan grata que el vagabundo viento se puso a dirigir, haciendo repercutir su eco en todo el valle hasta perderse en las estribaciones de la montaña.

¡Oh! mi fantasía me hacía ver bailar en la espesura de los  bosquecillos, a los gnomos con las ninfas y que brillantes mariposas les servían en diminutas copas, el néctar delicioso de las flores.

El astro rey al divisar nuestra alegre caravana, lentamente fue asomando su abrasada faz, y sus ojos vertieron sobre nosotros, urentes  rayos.

Cansados llegamos a la gruta con tanta ansia buscada, ¡Jobitsinaj!… ¡qué orgullosa e indiferente recibes al viajero, apenas si te dignas ofrecerle el frescor que necesita, envolviéndolo en el frío hálito que exhalas.

Después de gozar unos instantes del dulce bienestar del descanso, curiosos nos asomamos ai dintel. ¡Silencio sepulcral. . . rodeado de tinieblas reina allí!I ¡Jobitsinaj! ¿Quién se atreve a aventurarse sin luz entre tu seno?.,.

¿Quién puede salir.de tu interior si no ha dejado marcado su  camino?. . ¡Oh! Las pupilas ávidas contemplan tus tesoros; creíamos soñar admirando tus preciosos diamantes y perlas rutilantes incrustadas en sendos cortinajes que pendían en unos aposentos y luego en otros y otros; salas cubiertas por gigantescas naves, ¡inconmensurables prodigios de la naturaleza! Todo en revuelta confusión lo admiraban nuestras dilatadas pupilas a favor

de la luz amarillenta de las lámparas de gas.

Mudas tragedias de amor contemplé embelesada: Vestales que lloraban estremecidas bajo sus nítidos mantos y, a sus pies, sombríos amantes que en cálices dorados recogían aquel precioso llanto. Eran las estalactitas y abajo las estalagmitas, contempladas a través del prisma de mi soñadora fantasía…

Cansados los ojos de tanta belleza, ansiosa buscaba miradas de  amor, y palpitante me acerqué a tu lado qué más deseaba mi felicidad?

El eco de nuestras palabras, el murmullo de nuestras risas resonaba en el recinto! Recinto consagrado por el culto maya, que soberbio muestras al que te visita, el tesoro invaluable de tus virgenes bellezas, que jamás sentirán el ósculo ardiente de los rayos del sol.

Pobladas” de recuerdos tus frescas paredes, fechas memorables en tus lienzos guardas y unida a ésas la nuestra quedó, ¿recuerdas? Fecha y nombres grabaste. ¿Hasta cuándo impresos allí quedarán? ¡Misterio!Tal vez algún día acompañado de otra vuelvas a pisar esos lugares y mi nombre allí estampado, cuenta pedirá, y hará que tu memoria retroceda, hasta este dichoso día; ¡oh amado mío ! No intentes con otra llegar, te pido yo.

De nuevo emprendimos la marcha del regreso, haciendo comentarios, forjando ilusiones; por fin salimos de la espesura y a lo lejos divisamos los grises nubarrones, preludios de tempestad que cual negras alas de un gran cuervo, con vuelo gigantesco avanzaban amenazadoras, el viento silbaba anunciando la tormenta y el lago perezoso abría sus ojos y se aprestaba a bailar su danza

con el huracán!

Cansado el viento a las nubes dispersó dejando  que la tarde el cielo despejara, luces vesperales alumbraron el lejano horizonte y atravesando el lago, a nuestro dulce nido retornamos. Galena.

Cuscatlán, septiembre de 1941.

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