CRONICA DE LA CALLE “CENTRO AMERICA” DE CIUDAD FLORES, PETEN, REMINISCENCIAS DE ASCENCION E. MORALES CETINA.

Posted on octubre 30, 2011

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 CRONICA DE LA CALLE “CENTRO AMERICA” DE CIUDAD FLORES, PETEN, REMINISCENCIAS DE ASCENCION E. MORALES CETINA.

La calle CENTRO AMERICA DE LA Milenaria Isla “Ojo de Canek”, como todos los lugares del mundo, tiene su propia historia y esa historia, a través del tiempo evoca recuerdos que necesario es, dejarlos plasmados en algún documento para que así no se olviden.

Convencido estoy, por lo por lo que he visto, que cuando en los periódicos y revistas, lo estamos haciendo para hoy y para la posteridad, pues, más adelante, cuando alguien los lea, tendrá en estos apuntes tan solo una silueta de lo que fue la nunca bien ponderada ISLA DE NUESTRA SEÑORA DE LOS REMEDIOS Y SAN PABLO DE ITZÁ.

Quizá nosotros ya estemos “volando espalda”, pero estas líneas perdurarán y para algo servirán.,.! Que así sea!

Traemos en este enero/91 el pretérito. Parte de lo escrito es nuestro, recuerdos, y el resto, es información recabada entre personas de mayor edad.

Esta calle CENTRO AMERICA, que ahora luce adoquinada, limpia, clara, serena, tranquila, quieta y dormida a la hora que salía EL CADEJO O LA LLORONA (ahora salen carros loquísimos), no era así hace unos cincuenta o más años…!Que va¡. Esta muy diferente, incluso sus habitantes, como es natural, son descendientes de los primeros vivientes de este sector citadino.

La mencionada calle se inicia exactamente en la esquina sur-oriente (vamos de oriente a poniente), es decir la casa de Don Nicolas Ozaeta Ineco y la de de enfrente de la familia Morales Baños, termina en la esquina sur-poniente ahora casa de Don Eleodoro Penados Soza y la de enfrente del Sr. Manuel Baldizón Tager (Farmacia Petén). Recorre todo el costado sur de la ISLA que ríe a la aurora y suspira al ocaso! PA…SU MECHA..!

Allá por los años 1945-1955 en esa playa sur oriente, existió un trampolín y casetas para los bañistas, por eso, a la playa le llamaban PLAYA DEL TRAMPOLIN. Era un lugar muy bonito para el baño. Todas las tardes se veía concurridísima por niños, jóvenes y hasta adultos, máxime en vacaciones, cuando venían los estudiantes de Guate y Cobán. Esa playa fue testigo de las grandes habilidades de nadadoras como Angelita Zetina, María Teresa Ozaeta, María Leticia Ozaeta, Ana Isabel Ozaeta, Ana Sofía Ozaeta, María Aurora y María Luisa Boburg, Nelly Boburg, Rosa Eugenia Ozaeta y Carmen Trinidad Ozaeta, en esos años estaban muy pilistrinas y no alcanzaron esa época de oro.

Subiendo a la calle, nos encontramos con la casa que fuera del Dr. Roberto J. Boburg, médico y cirujano, oriundo de Inglaterra y nacionalizado en Guatemala, nació en Liverpool del Condado de Lancaster. Se graduó de Médico y Cirujano en Chicago Illinois, EE.UU., llegó a Petén. Un años antes que finalizara el siglo XIX, aquí se casó y formó su hogar. De él descienden todos los Boburg, sin olvidar a Frank, reconocido e identificado escritor petenero.

El Dr. Boburg prestó importantes servicios a Petén, ya que vino en una época en que casi nadie se aventuraba acercarse a esta región. Como buen hijo de Hipócrates,, ayudaba mucho a la gente pobre, pues, en la mayoría de esos casos no les cobraba sus honorarios profesionales. Alguien me contó que el Dr. Boburg trajo el primer tractor a estos lares. Falleció en esta ciudad en 1939 y sus restos fueron sepultados, como se acostumbraba antes en el caso de personas importantes, en la Iglesia Parroquial (ahora Catedral).

Dando un pasito más llegamos a la propiedad de Chevito Morales Táger (el primo), consuegro de Chico Soza Trujillo, en donde funcionó muchos años la agencia del Banco Nacional, La casa del Deportista, allí se celebró el casamiento de Rafaela Morales Tager, hermana de Chevito, etc. Sigue, tan solo separada por un callejoncito de unos dos metros, la casa ahora de Frank Boburg, construida por el Lic. Clodoveo Berges Penados, la vivió mucho tiempo la familia Cetina Pacheco, la ocupó durante varios años la Chicle Development Company, después la habitó aquella recordada gringa llamada DOROTY, que allá por los años cuarenta, estuvo por aquí, se hizo famosa porque compraba SHOCHES (murciélagos) a los niños a dos centavos cada animal, después los enviaba a los EE.UU., sin duda algún laboratorio los encargaba. Posteriormente la ocupó la Agencia Aviateca, Agencia del Crédito Hipotecario Nacional. Ya en esos años, pertenecía al hombre de negocios de San Andrés, Petén, Don Juan Manzanero (RIP), él se la cedió a Bertha su hija, y esta la vendió a Frank Boburg.

En esa misma fila de propiedad está la que ahora es de María Aurora Romero de Berges, antes de su abuelo Don Victor Baldizón y Amalia P. de Baldizón (ambos QEPD). Pues, en dicha casa estuvo la Agencia del Banco Nacional Agrario, su agente fue el Sr. Rafael Pinelo Baldizón (RIP), también la Agencia del Banco Nacional (era el Agente don José Luis Luna, quien trajo a Cd. Flores una Planta Eléctrica, que a saber dónde está arrimada). Así mismo Correos y Telégrafos, en alguna época fue sede de algunos Partidos Políticos (en la puerta ponían una bocina que retumbaba en todo el barrio). Si mal no recordamos, allí mismo funcinó una bien plantada cantina que quiso ser club o algo así (era la preferida de los Maestros de aquellos años 1945-1950).

Doña Amalia, recordamos, para navidad se fabricaba un nacimiento que ocupaba media cas. Cuando lo visitábamos, siempre nos regalaba conserva…! Ah Chispas! ¡Qué tiempos aquellos!.

En esa calle, frente a la residencia de los Hnos. Baldizón Toralla, otra se realizaba para semana santa la Estación “El Encuentro”, trasladándose después a la calle 15 de septiembre. En toda la parte sur de la Isla, así como en otros puntos, existieron playones, incluso hubo un campo de futbol escenario de buenos partidos en donde abundaban “los Charches” y los “hans”.

En esas playas, allá por el año 1929 sucedió una tragedia que según lo relatado a este servidor, fue así: “Una de tantas tardes del año, jugaban balompié en esos lugares varios muchachos, estudiantes en su mayoría. Entre ellos se encontraba Américo Cetina Pacheco (hno. De Diego). Por allí vivía el señor Constantino Heredia. A cada patada, casi correspondía un golpe en la casa de dicho vecino quien se encontraba durmiendo. En un momento dado, el señor Heredia se levantó medio zurumbo, de la parte superior de su armario tomó un pistolón viejo y con la intención de asustar a los futbolistas, fue poniendo el arma en el pecho de cada uno, halaba el gatío y no pasaba nada. De repente, cuando llegó a Américo, el mortífero cañón vomitó intempestivamente un proyectil rezagado, hiriendo de muerte al joven Cetina. Se hizo, como es natural, todo lo que estaba al alcance de la ciencia y del humano por salvarle la vida; pero fue imposible. Una promesa petenera, sucumbió rindiendo tributo a la madre tierra. Fue una tragedia que conmocionó a la sociedad petenera y se le mentó durante largo tiempo.

En esa misma playa con el correr de los años, también sirivió de escenario a otros acontecimientos que ahora los traemos a colación: De allí partió el primer puente que se intentó construir hacia Santa Elena cuando era Jefe Político y Comandante de Armas el Dr. José Prado Romaña. En esa misma playa, se levanta, aún erguido, el edificio donde nació el Instituto Prevocacional Mixto del Norte, ahora Escuela Normal Rural “Julio Edmundo Rosado Pinelo”, perteneciendo la casa al Sr. Nicolás Táger. En una de las paredes del segundo nivel pusieron los normalistas una placa conmemorativa; pero es una lástima porque allí nadie la puede apreciar.

Asimismo, en esos lares sureños de la Isla, hizo su entrada el extinto Cnel. Oliverio Casasola y Casasola, ex promotor del ex FYDEP, cuando llegó a esta ciudad, el actual puente relleno el 12 de febrero de 1966. Dicho relleno, de tanta utilidad, y que comuncó a la Isla con el resto del mundo, fue construido precisamente por el FYDEP bajo la promotoría del indicado militar quien, sin tanta pompa ni bulla ni propaganda, empezó la obra, la siguió y terminó en la forma más modesta que pueda uno imaginarse. Pienso que, esta empresa, si no estoy equivocado, fue una de aquellas corazonadas del Cnel., que empezó así nomás, y en un momento dado le llegó el luzazo que sería una de tantas cosas por que el pueblo recuerda a sus buenos funcionarios, entonces la arremetió con toda la fuerza posible. ¿Qué si esa playa tiene su historia?…vaya si no; en ese mismo rumbo, fue inagurrado el antiguo anillo periférico por el alcalde esa época Dn. Pedro Aguilar Ruiz. Obra del Cnel. Casasola.

Subimos a la calle nuevamente. Por esa misma dirección está el cine “Alay”, cerrado hace algún tiempo; pero de repente lo abran de nuevo, ya que el cine tiene su público aunque haya TV.

A unos cuantos pasos más, llegamos a la que fuera casa de Dn. Cruz Reynoso contreras y Fam., (ahora pertenece) al Sr. Santiago Puga Reynoso). Al oír Dn. Cruz, inmediatamente lo asociamos al seis de enero, pues a partir de la tres de la madrugada de la fecha indicada empezaba en esa vivienda el movimiento que terminaría hasta las nueve o diez de la noche (alborarda, bollos, café, misa, bajada del Señor, vueltas, bombas, cohetes, mascarudos, moros. Marimba, tamborra, la chatona, el caballito, vacas, castillo, etc., etc).

Al proseguir nuestro recorrido, nos situamos en donde viviera el Lic. y Cnel. Dn. Clodoveo Berges Penados (sus familiares cariñosamente le decían Papaíto); la propiedad la heredó don Tirso Morales Pinelo,a quien al morir la dejó a sus hijos Emilio y Tirso. El Lic. Berges, durante muchos años desempeñó el cargo de juez de primera instancia. Jefe Político y Comandante de Armas del Deparatamento. Fue el prioste o dueño del día trece de enero que lo celebraba a toda máquina, incluyendo un almuerzazo a donde concurría lo más granado del pueblo petenero. También Berges era el dueño de EL LEPET, isleta situada en el boquerón hacia la laguna de San Andrés Petén.

Dn. Clodoveo, gran e íntimo amigo y compañero del también Lic. Manuel Estrada Cabrera (ex presidente de Guatemala). El destino los hizo coincidir en varias situaciones de la vida: estudiaron en Quetzaltenango, cursaron la misma carrera, lo hicieron en la misma Escuela de Derecho, se graduaron en la misma fecha, sirvieron a la Nación en el mismo número de años y fallecieron en idéntica fecha (24 de septiembre de 1924.

Petén le debe al Abogado y Notario  Berges Penados: Fundación del primer Hospital Nacional aquí, impulso y se preocupó por la superación del aspecto educativo del Petén, creación de becas para que siguieran estudiando  los jóvenes de escasos recursos económicos; y por último se recuerda, dictó y puso en vigencia UN BANDO DE BUEN GOBIERNO, que mantuvo a raya a chiquitos y grandes durante largo tiempo; por ejemplo: ¿Qué menor de edad iba a andar en la calles después de las ocho de la noche?…¿Qué menor de edad visitaba los billares en esos años…¿Qué menor de edad iba a llegar a las cantinas? ¿Quién se atrevía a visitar los estancos?…como dice Marcos: ¡Dios os guardare! ¡Ave María!.

Continuamos…llegamos a donde vivió don Angel R. Penados (ahora de la señora Josefa Cetina de Penados), y tal lugar nos trae el recuerdo de aquel trágico jueves 26 de noviembre de 1942, a las seis y media de la tarde, cuando tres jóvenes: Remigio Pacheco, Marcos Baldizón y Luis Garma Góngora, se encontraban encendiendo una lámpara de gasolina, (Dn. Angel tenía varias y las alquilaba a Q.0.50 toda la noche), cuando ésta hizo explosión, y los muchachos alcanzados por las llamas salieron corriendo cuan antorchas por las calles citadinas. La gente auxilió en lo que pudo. Fue una noche trágica. A consecuencia de ese accidente, Remigio falleció, Marcos y Luis sobrevivieron y por allí andan echándose todavía los tranquilanes.

En donde ahora vive Daniel Atilano Méndez Carío, fue residencia de la familia Carío Cano; allí mismo donde Dn. Daniel carío vivió, quien fuera primer director de la Banda de Música departamental. Un buen filarmónico, vecino de la Calle Centroamérica. Contiguo a un callejoncito llamado San José, se encuentra la casa que perteneció al Sr. Prospero Penados y Sra. Silvia Pinelo de Penados, padres de los señores Maximiliano, Ponciano, y José María Penados Pinelo. Dn. Próspero y Da. Silvia son los abuelos paternos de los Penados Méndez y de los Penados del Barrio. Da. Silvia era hija del padre Pinelo (actualmente la casa pertenece a Da. Lesbia Velásquez.)

El Dr. Antonio Penados del Barrio nieto de los Sres. Penados Pinelo, entre sus reminiscencias, nos contó que, su papá don Ponciano, siempre los mandaba, cuando eran niños, a saludar a sus abuelos y para ello se acostumbraba besarle las manos. Eran los años de mucho respeto, sólidos principios morales y de gran sentido de responsabilidad, respeto y obediencia, principios que si se conservaran ahora, el mundo no estaría como está. ¿Ahora, qué nieto besa las manos a sus abuelitos?

Pegadito a la vivienda antes dicha estaba la de don Maximiliano Penados en la que poco más después funcionó una farmacia fundada por su hijo Ponciano (Poncho) y cuyo nombre era “EL SAGRADO CORAZON”. En los primeros años del cincuenta, Poncho figuró como candidato a Alcalde de esta ciudad y fue uno de los primeros peteneros licenciados en farmacia.

Inmediatamente pasamos donde ahora se ubica la CASA AMARILLA (Actualmente del Dr. Baldizón), antes perteneció al Sr. Antonio Cambranes Valle. Fue una construcción en forma de escuadra. En su primer nivel tenía don Tono su almacén “Novedades”, una cantina, fábrica de aguas gaseosas, su habitación familiar, y un “Zaguan” donde fabricaban cajas mortuorias baratas que hacían de pino, las vendían a cinco o diez quetzales. En el segundo y tercer nivel, existieron un montón de cuartitos de dos y medio por do metros para hospedaje. Excepto el primer nivel, todo lo demás era de madera, estilo Belice.

En esos cuartos se alojaban “los pasajeros”, pero muy especialmente la CHICLERADA, que en tiempos de enganche o la bajado del monte, ya con lo tragos entre pecho y espalda, armaban unos pleitos de padre y señor mío. Se veían beliceños, mejicanos, cobaneros, salamatecos, orientales y de otras partes de Centroamérica. Cuando peleaban, los negritos lo hacían a puro cabezazo, los mejicanos hacían gala de sus puños; pero, a veces, salían a relucir las armas de fuego o punzocortantes…entonces, tronaba la calle.

Los muchachitos de esa época, nos levantamos temprano e íbamos por ese rumbo en busca de envases para venderlos, o bien fichas o billetes que los chicleros en sus farras dejaban tirados. Los billetes, en alguna ocasión aparecían medio quemados, los envases nos lo compraban en las cantinas a dos centavos cada uno.

Fue la época dorada del chicle en que abundaba el dinero. Nació entonces la frase: “NO ES NADA PARA UN CHICLERO”, queriendo decir, que se tenía dinero en abundancia. Esa frase se hizo general para señalar a los peteneros. En ese tiempo, también nacieron los MEROS RICOS PETENEROS, y de cuyos capitales ya no queda mucho. Cuando íbamos a Guatemala, todos nos veían cara de millonarios, así como se la ven ahora a los gringos.

Don Tono Cambranes fue paisano, vecino y amigo de don Rafael Cano Morales. A las doce del día, no les faltaban sus buenos tragos de Pito Real, Olla Chiclera, anisado u otro buen fuerte. Cuando ya estaban a punto, empezaban a lanzar a la calle todo objeto que hiciera ruido: cubetas, ollas, galones, platos, tenedores, cuchillos, cajones, etc.

Don Tono era comerciante nato, don Rafael fue Maestro de Escuela y maestro Sastre (enseño a numerosos peteneros el arte de la sastrería. Eran dos personas muy alegres. Creo, que si nos propusiéramos escribir un libro sobre su vida, habría material suficiente.

En la casa de Cano, su hermana Emera y Rosalina, siempre mantuvieron un bien plantado comedor. Cuando se acababa el trajín de la cocina, sacaban al “andén” su silla de extensión y disfrutando de un cigarrillo “Víctor” se refrescaban con los vientos de verano.

Tanto Cambranes, como Cano y Hnas., ya descansan en la Patria del Alma, pero todos ellos fueron quienes daban vida a ese barrio de gran movimiento comercial hasta la fecha.

A la par de la casa de Dn. Rafael Cano, aún podemos apreciar la ferretería de Don Inocencio López, “El Barrilito”, fundado en 1940. Don Chencho, es el único que sobrevive a sus vecinos Cano y Cambranes, pues, también fue muy amigo de ellos.

Hacia la playa, el sur, de Dn. Chencho López, todavía existe una construcción de madera que fue de dos niveles, primero de Dn. Pedro Góngora, después de Rafael su hijo, actualmente de Dn, Arturo Velásquez. Se conoció en aquellos tiempos como “EL PALACIO ENCANTADO”, debido que quienes allí vivieron como inquilinos contaban de los “espantos” que hacían acto de presencia en horas de la noche o madrugada; por ejemplo: un maestro que trabajó en esta ciudad, el Prof. Demetrio Ericastilla, relataba que al acostarse dejaba la ropa en un lugar; pero cuando amanecía la encontraba en otro sitio, otros, decían que de noche se oían pasos, voces, gritos, etc., etc.

Volviendo a la calle, colindante con Cambranes vivían Don Víctor Vadillo (residencia ahora del Dr. Baldizón Táger), mexicano de origen, se quedó por estos lares, fue Cónsul de su país aquí con nosotros, en ésta formó hogar con su esposa Da. Julia Castellanos de Vadillo.

Fue fotógrafo de muy buena fama. Toda la fotografía de las primeras revistas “Petén Itzá”, se debe a su arte. La cámara que usaba, tenía en la parte posterior un trapo color negro en forma de embudo, allí introducía la cabeza el fotógrafo cuando hacía la toma.

Colindante a la propiedad del Sr. Vadillo, se situaba la vivienda del Sr. Antonio Baldizón (es ahora propiedad del Dr. Baldizón). Don Antonio Pinelo, se destacó como un próspero comerciante, su almacén se llamaba “LA EQUITATIVA”. Resulta que, allá por el año 1932, su hijo Antonio, se encontraba encendiendo una lámpara de gasolina, cuando el combustible se derramó, provocando inmediatamente un incendio de proporciones alarmantes, al extremo que vecinos de San Benito, San Miguel y Sta. Elena, (antes El Ahorcado), tuvieron que venir a prestar auxilio. Toda la mercadería que lograron rescatar, la colocaron a lo largo de la calle “Centro América”.

Es de hacer notas que “In Illo témpore”, se suscitaron muchos incendios debido a las lámparas de gasolina, construcciones de madera, techos de guano, vientos de verano, descuidos, travesuras. Fuegos pirotécnicos. En dicha época no existía alumbrado eléctrico de la calidad de ahora.

Frente a don Tono Pinelo, vivía el señor Pánfilo Cambranes en una construcción de madera de dos niveles, todavía en pie (por lo menos al momento de escribir estas líneas), allí se localiza el Restaurant “La Jungla”, Dn. Panfilo, también era un hombre dueño de gran cantidad de cabezas de ganado allá en las llanuras de Sta. Ana y de Sn. Juan de Dios.

Y por último, llegamos a la fuera de casa de don Eleodoro Méndez, casado con la Sra. Sixta Pinelo, hoja del Padre Pinelo. Don Eleodoro, fue en esos años 1900-1930, EL HOMBRE MAS RICO DE PETEN (la casa pertenece ahora a Eleodoro Penado Soza). Sus propiedades se extendían a más de treintiseis caballerías de tierra en esos rumbos de La Candelaria (poniente de Cd. Flores), de donde se extraía chicle, madera, guano, sembraban, milpa, frijolares, y de la laguna de Sacpuy obtenían lagartos, cuya piel vendían en Belice. Cuando alguien necesitaba dinero para plantar algún negocio, necesariamente, tenía que ir con el Sr. Méndez, así mismo, si querían algún producto de sus tierras. Hizo una gran fortuna. Testigos presenciales, nos relataron que sus dineros los tenía guardados en “costales” repletos de moneda, encaramados en el “tablado” de sus casas.

El sr. Méndez estuvo casado, como ya hemos dicho don Da. Sixta, hermana de Don Julián Pinelo, también hijo del padre Pinelo eran cuñados. Sin embargo Don. Julián, tal como hemos dado a conocer en otros número de esta Revista, más que todo se dedicó a servir al estado, le concedieron el grado de Tte. Cnel., y fue casado con la Sra. Aurora Pinelo de Pinelo, vivieron la casa que ocupa el Crédito Hipotecario Nacional, frete a lo que fue “El Patio Grande” (ahora de la familia Pinelo López). A Dn. Julián, le debemos, asimismo, muy buenos escritos sobre historia y geografía petenera. Falleció el 28 de Junio de 1944 (hace 46 años), en lo albores de la REVOLUCION GUATEMALTECA DE 1944.

Los apuntes de ésta crónica son producto: mitad recuerdos personales, y el otro 50% de entrevistas con vecinos de mayor edad, a quienes les agradezco su información.

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