EL PETEN PIERDE SU IDENTIDAD

Posted on octubre 30, 2011

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EL PETEN PIERDE SU IDENTIDAD

F. BOBURG

Los peteneros, que somos pocos, perdemos la personalidad que hacía distinguimos de los demás pueblos de la República de Guatemala. En el mundo, los españoles se distinguen de los alemanes; los italianos de los ingleses; los franceses, de los rusos. En España misma, los catalanes se  distinguen de los vascos; los

andaluces de los gallegos; los navarros, de los castellanos. Aquí en Centroamérica, los guatemaltecos son distintos de bs salvadoreños; los hondureños, de los costarricenses. En la propia República de Guatemala, los zacapanecos son diferentes de los cobaneros; los capitalinos, de los quetzaltecos; los escuintlecos de los peteneros. Y más cerca aún, en El Petén, hace unos veinte años, los sambenitecos se distinguían de los doloreños; los sanandresanos, de los sanluiseños; los florenses, de los libertecos.

Toda esta relación antropológica de grupos peteneros venía a ser, para, bien o para mal, la representación de una identidad, de una personalidad bien definida del petenero como grupo ante la nacionalidad guatemalteca.

Apenas, se quiló el lapón del Puerto Modeslo Méndez con la construcción de la carretera a La Ruidosa, se dejó venir hacia El Petén una avalacha de inmigrantes del Sur, del Oriente, del Altiplano y de Alta Verapaz. Todo este gentío con diferente idiosincracia se metió en una olla y al revolverse resultó un “hermoso” fiambre.

lmagínense, de 30,000 peteneros que éramos en 36,000 Kms cuadrados, en 1970,  pasamos a ser 260,00 en el término de 20 años. El Petén es el lugar del mundo que tienen mayor incremento poblacional anual, el 9.2%.

Y todo, señoras y señores, comenzó desde que don Martín Urzúa y Arismendi asomó su nariz allá por San Andrés en 1792. Los españoles vinieron a cambiar todo lo que veían; empezando por ponerle el nombre al Petén, la Isla de la Virgen de los Remedios y San Pablo del ltzá; siguieron con el arco de la puerta angular recta de los ítzaes por el arco semiesferoidal de los castellanos. Años después, muchos anos después, a alguien se le ocurrió ir a Belice y traer en mula la lámina corrugada de zinc y con ello se cambiaron los techos pajisos.

En la dieta alimentaria, hoy en día, se está inlroduciendo el sandwich y la Coca- Cola norteamericanos, relegando a la Historia el ixpelón con puerco, los ixites, los tamales colorados, el posole y el chumpiate.

Y así podríamos proseguir con la música, las costumbres, la religión y llenaríamos volúmenes de la hermosa ideosincracia petenera y sobre la aculturación y más que todo, la alienación de los peteneros.

Y la pregunta surge entonces: ¿Y ahora, qué vamuasé? Nada, absolutamente nada, porque a la juventud no le gusta la marimba; ya no se baila el Agua Tibia, El Torito, El Fandango; esas son cosas viejas, dicen y se ríen.

Propongo una cosa: revivir la Casa de la Cultura del Norte “María Albertina Gálvez García” y rescatar, aunque sea, unos cuántos valores culturales reacios en desaparecer. Sería bueno ¿no? Con pujidito y todo, creo que sí.

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