LA ISLA Y SU GRAN MONTIULO ARTIFICIAL

Posted on octubre 30, 2011

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LA ISLA Y SU GRAN MONTIULO ARTIFICIAL

JOSE E. BENÍTEZ

La  naturaleza dotó al Lago Fetén Itzá de numerosas islas, siendo la más grande la que hasta hoy se conoce como Flores, cuya morfología ha sido modificada por el hombre desde hace mucho tiempo hasta nuestros días. De acuerdo con la información disponible actualmente, estas modificaciones han obedecido a circunstancias económicas, que se traducen en necesidad de espacio para poder edificar.

Los cambios ocurridos se detectan por simple observación de restos de las islas; la morfología de éstas fue ligeramente alterada por los primeros pobladores que llegaron a la región, donde la construcción de terrazas para la instalación de casas fue una práctica obligada.

Este fenómeno se nota también en otras islas lacuestres que comparten la cuenca del Petén ltzá, como Sacpuy, Petenchel, Macanché, y Yaxhá. En todas ellas, la estructura de sus islas fue objeto de modificaciones por parte de quienes las habitaron, La causa para ocupar estos lugares, pudo haber sido la protección que ofrecían en sentido general.

Los distintos trabajos arqueológicos que se han hecho en la isla de Flores y sus alrededores, han proporcionado información que abarca distintas épocas, comprendidas en un lapso de unos 2,300 años y que parten desde los períodos que en que la clasificación cerámica se conocen como Mamón Chicanel, Tzacol, Tepeu, Augustine Paxcamán y Topoxté nombres que los arqueólogos les han dado para su comprensión y estudio.

No existen investigaciones estratigráficas específicas que puedan

demostrar que se trate efectivamente de un relleno. Sin embargo tres evidencias permiten suponer con cierto grado de seguridad lo planteado en el acápite:

La tierra de la isla, aseguran los vecinos que la conocen, es “más suelta” y no tiene ningún parecido con la que hay en Tayasal, ni  mucho menos con la de Santa Elena, donde existen “Barriales”. Ls soltura permite una mejor permeabilización, , dando lugar a que las aguas servidas del vecindario fluyan libremente; esto es lo que los vecinos denominan como “resumideros”.

3. Las islas de Sacpuy y Topoxté (dentro de los lagos de Sacpuy y Yaxjá, respectivamente), presentan un parecido morfológico similar al de Flores, debido, especialmente a que tienen formaciones calizas en grandes proporciones. Los primeros edificadores que ahí se establecieron las aprovecharon para hacer terrazas reforzadas, con muros de contención que retenían el relleno de roca y tierra suelta. ¿Cómo se puede comprobar que estas formaciones calizas existen en Flores? Nuevamente hay que recurrir a la versión que dan los vecinos de la gran isla. Muchas personas que han construido cimientos o resumideros indican se han “topado con roca caliza que tiene profundos agujeros que se asemejan a mini cavernnas. Algunos han perdido instrumentos de trabajo en estos agujeros durante el proceso de excavación.

3. Los distintos trabajos arqueológicos que se han efectuado en Flores, han recuperada no solo material cerámico, sino también han encontrado restos óseos de individuos que fueron enterrados en el piso de la casa, conformando por capas de estuco superpuestas.

Es frecuente encontrar secuencia de varios pisos de este material, lo cual demuestre la distinta temporalidad de ocupación del área. Estos hallazgos no se limitan solo a trabajos arqueológicos en determinada área. Muchos vecinos que han realizado edificaciones en años recientes, aseguran haber encontrado material arqueológico durante el proceso. -Razonando con un poco de lógica

moderna, lo cual muchas veces no es aplicable a épocas antiguas, principalmente en el sector guatemalteco, se puede deducir que una isla plana, con formaciones rocosas, ofrece pocas posibilidades de

ser habitada por una gran cantidad de personas; pero si, en cambio, se rellena y refuerza con muros, se va creando una superficie elevada que permite edificar más de lo usual. Esto es lo que permite establecer una investigación somera que se basa en hechos fáciles de comprobar.

Otra versión podría ser que este montículo fue edificado son fines meramente rituales, como muchos casos que se dan en Mesoamérica.

A partir de estas consideraciones, puede afirmarse que los actuales habitantes de Flores viven en una de las áreas de mayor continuidad habitacional que se encuentran en Guatemala, ya que la isla ha sido habitada ininterrumpidamente desde unos 2,800 años aproximadamente

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