LOS DIOSES DE LOS MAYAS

Posted on octubre 30, 2011

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LOS DIOSES DE LOS MAYAS

César Augusto Coto

A la memoria de Rafael Girard.

Una de las grandes conquistas del pensamiento de los primeros filósofos y dirigentes religiosos, que tuvo la humanidad, es el concepto de un Dios Unico.

Pero mientras que para algunas viejísimas religiones, Dios es Uno y Trino (la Trimurti del brahmanismo), para los Mayas Dios es Uno y Múltiple a la vez: Hunab K’u.

La multiplicidad ad infinitun de Ia divinidad se expresa en los diferentes atributos que le son inherentes. El Popol Vuh nos da una lista de nombres que aclaran las cualidades de que está investida.

No se deib olvidar al hacer el estudio de este tema, que para la mentalidad maya, todo es sagrado en el universo y que todo Io que vemos es un reflejo del Espíritu Universal.

Y así:

TEPEU, es el número Uno. Encabeza la lista de divinidades que dieron forma a la tierra y al hombre. Es la ley que gobierna al Universo. Es el Orden, la Armonía, el Ritmo Universal. Sin Orden, no puede existir ningún acto creador, Significa: “el que gobierna”. Y es que lo primero que salta a la vista de cualquier investigador, es

el orden admirable que priva en toda la creación.

GUCUMATZ. Literalmente quiere decir: “quetzal serpiente”.  Representa a la unidad de dos contrarios o la dualidad dentro de la unidad. De este concepto se Ilega a otro; el de la multiplicidad de contradicciones que hay en toda unidad. Esto ya es Sabiduría; por tanto Gucumatz, Kuculkán o Quetzalcoatl representan una faceta de la personalidad de Dios: su Sabiduría. La unidad de los contrarios la han expresado otros pueblo como el hindú y el judío, en la Estrella de David, formada por dos triángulos opuestos. Los chinos la expresan en el concepto del Ying y el Yang. Uno de los símbolos más llamativos que expresa muy acertadamente la unidad y variedad dentro de la unidad es la mariposa. Pero el más sagrado de todos es la Cruz, pues encierra todos los misterios del universo, uno, dual y múltiple a la vez.

HURAKAN. Es el número 3. La Trinidad maya formada por Hurakán Caculhá, Raxa Caculhá y Chipi Caculhá. Es el Corazón del Cielo, Hurakán es la energía primaria (hun-uno, primero; rakán-pierna, fuerza) que puso en marcha y mueve el Universo. Es el Amor divino, el Gran Poder de Dios. El Universo entero es la creación de una mente ordenada, de leyes, de una mente Sabia; pero sobre todo, de una mente Amorosa, pues fue hecho para que fuera de la criatura más amada de Dios: el Hombre. Por otro lado, la Trinidad maya representa a los tres ejes del universo; el de norte a sur; el de oriente a poniente, y el de Cenit a nadir.

TZAKOL. Es el número 4. Representa el Constructor, AI Arquitecto Universal. Le están consagrados, la plomada y el nivel, cuyas líneas (vertical y horizontal) forman la cruz de los albañiles. Los cuatro rumbos cardinales, los cuatro puntos solsticiales, el meridiano y el paralelo forman también una cruz. En las clatro esquinas del círculo máximo, la Eclíptica, se encuentran nuestras constelaciones de Acuario, Tauro,  Leo y Escorpión, cuyas figuras aparecen unificadas

en la Esfinge de Gizeh, en los Toros ajados de Khorsabad, en el Minotauro de Creta. Estas cuatro figuras son los cuatro pilares del universo, cuya  techumbre se encuentra en la Estrella Polar. Los Cuatro Evangelistas son también los pilares de la iglesia cristiana y les fueron adjudicados los mismo signos zodiacales que mencionamos antes. Los cuatro postes que sostienen la casa indígena, el rancho, templo de Dios hecho a imagen del universo, tienen el mismo significado esotérico y mágico de los Colosos de Tula, cuna del pueblo quiché, cuyos primeros Padres fueron precisamente cuatro: Balam, Quitzé, Balam Acab, Majucutah e iqui balam.

BITOL. Es el Alfarero Divino.

UAC. Voz onomatopéyica del canto del ave llamada Guaco (Herpetotheres carcinans), anuncio del invierno o Hurakán. Representa al Pensamiento, la Energía más veloz que se conoce. (y en un momento subía al cielo al lado de Hurakán. El Popol Vuh). Dios es la idea más excelsa, el Pensamiento más sublime.

ALOM Y CAJOLOM. Dios, la Madre y el Padre de la Vida. Principios femenino y masculino de la naturaleza.

HUNAPU VUCH. Es el principio de todas las cosas. La Alborada. El Alfa.

UNAPU UTIU. Es el atardecer; el fin de todo lo que existe. EI Omega.

Símbolo de la Justicia Divina que al llegar la Muerte nos espera a todos, para el premio o el castigo.

ZAQUI NIM AC Y ZAQUI NIMA TZYIS. Figuras estelares del zodiaco maya que como lxpiyacoc e lxmucané, las ancianas deidades, representan al Tiempo y al Eternidad.

U CUXCAJ, U CUX ULEU. Corazón del Cielo (Hurakán, el Amor Divino) y Corazón de la Tierra. El primero representa también al Sol, fuente de amor, centro del universo según la teoría heliocéntrica.

U CUX CHO, U CUX PALO. Córazón de la Laguna, Corazón del Mar. El mar también es una imagen de Dios, pues en él empezó la vida. “Los Progenitores estaban en el agua rodeados de claridad”, dice el Popol Vuh. AJ RAXA LAC, AJ RAXA TZEL. Representan al

Cielo y a la Tlerra.

AJ CUVAL. Es el reino mineral y sus maravillas. Ya dijimos que para los mayas todo es sagrado y hasta los piedras tienen vida, poder y sentimientos. Simbólicamente Dios es una Roca.

AJYAMANIC. Es la Estrella Polar, inmóvil guía en la oscuridad de la noche. Es el Cero, es la Nada. Dios es el misterio más grande, pues no lo vemos, pero está frente a nosotros. Esto se debe a que nosotros vivimos en el planeta Tierra, en una dimensión especial de

tiempo y espacio que nos impide ver la existencia de otras dimensiones y universos paralelos.

AJ CHUT. Es Dios como potencia creadora. El Sembrador divino.

AJ TZALAM. Es el reino vegetal. Es el fruto precioso de nuestra santa Madre la Tierra y que continuamente renace y muere para nuestro provecho y bienestar.

AJ GOL. Sinónimo del anterior, es Dios como ofrenda permanente entregada a la humanidad en miles de formas.

AJ TOLTECAT. Es el nombre de Dios como dador de todos los bienes, multiplicador de la abundancia y artífice de todos los milagros. En honor suyo, un pueblo emprendedor y sabio del altiplano mejicano, tomó su nombre. Los toltecas nos legaron el Popol Vuh, la Biblia de los pueblos quiché y cakchiquel. Pero la sabiduría tolteca fue herencia de los mayas, antiquísima secta religiosa que había venido dirigiendo a su pueblo desde antes del diluvio.

Ese antiquísimo acervo cultural que se gestó en Chiapas, Guatemala y Honduras, teniendo como eje principal al paralelo Copán, en donde los fenómenos climáticos, astronómicos y agrarios estaban divinizados, pasó a otros pueblos tan distantes entre sí como los nagas de Birmania y los druidas de Bretaña. Hoy sabemos que la sabiduría druídica entró a la iglesia Católica a través de los Benedictinos de la alta Edad Media. Una cosa es cierta y es que en cierta latitud y en cualquier época la creencia en un Ser Superior marcó la senda hacia el gran desarrollo que ha tenido sobre la tierra, esa animalizada criatura que se llama HOMBRE.

Y que no importa cómo se le llama a El, la idea de Dios es la misma en todos los pueblos de la tierra.

(Para mayor información le sugerimos leer el libro “BAJO EL CIELO DE LOS MAYAS).

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