LOS MAYAS EN EUROPA

Posted on octubre 30, 2011

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LOS MAYAS EN EUROPA

Frank Boburg

Con permiso, dijo Tecún Umán a don Pedro de Alvarado, y tomó Madrid a saco. Las ideas de Carlos Borromeo en Semana Santa me

desubican. Cómo pretende confeccionar una antihistoria. Conste que no hace daño a nadie, al contrario, divierte. Borromeo toma las fuentes históricas y las invierte, las opone. Me dan ganas de darle un seco tronudo para que vuelva en sí, vuelva a la realidad, a la historia, a la verdad, Tepepul ordenó con fiereza quiché, tomá Sevilla y pégale fuego.

Matalbatz, destruí la Ciudad Condal. Atanasio, violá a Ias mujeres de San Sebastián. Ya.

Don Carlos es un santo, San Carlos, dice que en pocos días, los mayas tiñeron de sangre española las aguas del Guadalquivir, incendiaron Toledo con la gente adentro, masacraron Bilbao y quemaron vivos a los Reyes Católicos, don Fernando de Aragón y doña Isabel de Castilla. Pura copia de lo que pasó en Guatemala.

Es Semana Santa y don Carlos afirma que los mayas se afianzaron en la lberia, de donde enviaron misiones expedicionarias conquistadoras a la Etruria, a Lacio, a las Galias, contra los anglos, los germanos, los sajones, los eslavos, pueblos que habían formado imperios poderosos, pero de nada les valió porque fueron sometidos bajo el férreo caite maya. Si. señor.

Dice el Vieres de Dolores que apenas los mayas asomaron las narices en Punta de Calaburras, comenzó la alineación del comportamiento ibero, comenzó la aculturación y la transculturación de la península en un puñado de años se acabó el arte churriguresco y sólo pirámides truncadas, puertas triangulares y mascarones se impusieron en un nuevo orden. Se acabó un solo Dios verdadero, ahora habría dioses para escoger, dios del fuego, dios de la lluvia, dios del viento, del cielo, de la tierra, de la agricultura, del parto, del maíz, del agua, de la fertilidad.

Los conquistadores encomenderos se repartieron Ia tierra con la humanidad adentro. Ni tardos, los amos marcaron a su gente con hierro candente, los uniformaron al estilo kekchí, mam, pipil, chortí y

acarrearon con cuanto objeto de valor encontraron en las casas.

Don Carlos es un rey, un rey tan feo como insultar a Dios, dice que el nombre del continente fue cambiado por uno más feliz. De hoy en adelante se llamaría ltzalana, en honor a un navegante que confeccionó en tela el mapa de los territorios descubiertos y conquistas, en lugar de ponerle el nombre del descubridor, o miren, señores, no cambiarle el nombre, porque ¿para qué?

Y así, suma y sigue el rey, nada de comer sopa de ajos, espagueti, cebollas en caldo, salchichón, caviar, cerveza, whisky y vodka. No, señor, la nueva dieta sería de frijoles negros en bala, tortillas calientes de maíz, chile habanero del amarillo, el que pica más, caldo de frutas de Salcajá, gato de Oriente, chumpiate y boj.

Dice don Carlos que se acabaron los valses de Viena, las polkas y mazurcas polacas, las jotas españolas. Pordecreto, ahora bailarán

el son chapín y la guarimba ejecutados en marimba de tecomates con nueve músicos y no, en orquesta de ciento filarmónicos.

Surgieron pintores de renombre como Miguel Angel Boczoc Coc y Rafael Zubuyuj Boror; músicos como Ludwing Bac Baquiax y Johannes Tesucún Cahuich: futbolistas como Franz Ba Siquén Bux, la Coneja Yalibat, Hugo Huex Chavín y Memín Chun Chihuichón.

El rey afirma que la Biblia, el Quijote, la Divina Comedia, el Paraíso Perdido y Los Miserables no serían las obras máximas de Ia literatura universal. El Chilam Balam y el PopolVuh arrazarán las bibliotecas del viejo antes, ahora nuevo mundo.

Ah, pueblo que me escucha, y aquí San Carlos se pone a llorar, las demás etnias del continente al ver que los mayas nada lerdos se enriquecían mediante un mercantilismo impuesto a pura flecha en sus posesiones conquistadas e incluso, en sus vecinos de raza, iniciaron el corzo y la piratería con tal Sir Francis Cuauctémoc, seguido por otros como Morgan Caupolicán, Philip Atahualpa Yupanki y demás piratas no menos famosos, tratando de imponer una fisiocracia enciclopedista, el neocapitalismo o el socialismo científico de un Maynar Kalebal y Karl Max Choc.

Después de trescientos años de esclavitud, dice el feo, vinieron las

guerras pro-independencia. Surgieron héroes nacionales como Napoleón Bonampac, Simón Bolonzós, Caribaldi Chirriachic, quienes en el término de una década lograron independizar a las

naciones del mundo nuevo.

Mejor, María, dijo don Carlos Borromeo a su mujer, una india envuelta de San Lucas Tolimán, no vamos a Europa a conquistar

gente. Mejor nos quedamos aquí en la montaña de la eterna primavera sin tocarle la cola al alacrán.

Tampoco, respondió la María, una de esas mujeres liberadas, hay otras formas de conquistar, y se quedó pensando.

Y aún sigue pensando. Preferible no darle el coscorrón, con soñar,

San Carlos no le hace daño a nadie.

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