RADIOGRAFIA DEL PETEN II

Posted on octubre 30, 2011

0


RADIOGRAFIA DEL PETEN II

Esta radiografia fue tomada el 9 de noviembre de 1888 por el doctgor Pedro Molina Flores, nieto del Prócer de nuestra Independencia. Don Pedro Molina Flores. El motivo de la estancia del autor en tierras peteneras en esa época se debió a que fue confinado por sus ideas políticas siendo sus compañeros de exilio nacional los señores Luis Valladares y C. Pomaroli.

Esta publicación se hace gracias a las gestiones del Licenciado Rubén Ayala Muñoz con la señora Profesora Olga Gutierrez de Gaitán, nieta del autor y consecuentemente tataranieta del Précer y que gracias a su gentileza se copiaron de los documentos originales manteniendo la fidelidad de la escritura.

Belice Diciembre 22 de 1888.

Srita. Agustina Morales

Guatemala

Tina:

El lunes 3 del corriente fue el último día que pudimos aprovechar el

correo de Flores, cuyas cartas habrá Ud. recibido el día 15. La crónica, pues, de todo este tiempo tiene que ser larga, i para que sea menos incompleta. voi á proceder en órden cronolójico. No sé hasta donde pueda á Ud. Interesar esta larga relación; pero en todo

caso, ella será un testimonio de lo que sin motivo ninguno nos ha hecho sufrir el actual Gobierno de Cuatemala, causándome irreparables perjuicios, i destruyendo, talvez para siempre, todas las ilusiones i esperanzas mías.

El Lunes 3 de Diciembre al dar las 8 de la noche acabando de comer en casa de nuestro amigo Federico Arthés, donde hacía una semana que nos daba la manutención, porque el Jefe Político, Monge, por medios indirectos, valiéndose del mayor de Plaza Francisco Rodríguez, de su secretario Mariano Mesa, del Maestro de escuela, José Benitez, i de otras personas de su reducido círculo, amenasaba á las cocineras que nos asistían, llegamos como se nos tenía prevenido á presentarnos á la mayoría de Plaza. En la esquina de la lglesia, entre la puerta lateral i la del frente estaban apostados varios soldados, en la plaza entre los cocales otra escolta compuesta por los del retén, i en la cuadra, la guarnición. Al instante, apenas llegamos nos vimos rodeados por más de 30 soldados que con armas cargadas i bayoneta calada presenciaron el registro que un capitán, un teniente, Mariano Enriquez, vestido de paisano con revolver en mano, i el alcaide de la cárcel nos hicieron para ver si cargábamos armas prohibidas. Persuadidos que no llevábamos ni una alfiler siquiera, se nos intimó la órden de pasar á la carcel pública conduciéndonos los mismos solciados que nos habían detenido. Interpelado por los tres el Mayor dePlaza, solo nos contestó, que quedábamos presos de órden del Sr. Comandante de Armas.

Apoyados en el Decreto No. 341 pédimos que se nos permitiese entrar cama i ropa de dormir, i únicamente se nos concedió lo segundo, permitiendo que Pomaroli, con una gran escolta fuera á traer la ropa, á cerrar la casa i á entregar la llave á Don Emiliano Morales (amigo nuestro) para que en calidad de depositario cuidara de nuestras cosas. Al practicarse esto, el Mayor de Plaza, encontró tres revolveres viejos en una estantería, uno sin tambor, otro sin muelles i otro aún más arruinado, que le habían dado á Eduvijis Mendizal  para ver si de los tres se arreglaba uno, pues los tres eran de una misrna fábrica i de un mismo calibre, i Mendizabal con el objeto de ganar en Flores algunos realitos, pasó por mecánico,

ocupándose en componer máquinas de coser, relojes, revólvers. cajas de música de lo que algo entiende.,i en hacer varios trabajos de platería, que es su verdadero oficio. Diclios revolvers, á pesar del pésimo estado en que se encontraban los decomisó el Mayor de Plasa; pero su principal mira fue cojerse uno muy bueno que yo tenía colgado junto á la cabecera de mi cama, el cual reclamé, sin conseguir nada, para que Monge se lo entregara la noche de nuestra expulsión al oficial que conducía la escolta i que este me 10 devolviera al atravesar la frontera. En resúmen ese revólver fué tomado sin mi voluntad del lugar donde estaba colgado en la pared de mi cuarto dormitorio, i el honrado Mayor de Plasa. Dn. Francisco Rodríguez, se lo robó.

Un momento después que nos pusieran en la cárcel sacaron à los demás presos que estaban allí, en cuenta al mensionado Juan Lòpez, á quien Monge latiguió ccn sus propias manos, le quebró una costiila de una patada, i en seguidas le mandó dar 200 palos por el delito  de no haberle dado à su hermana para concubina del Gran Sultán.

La prisión de Flores, ¡Què sarcasmo histórico i escrito! Es hedionda, inmundo, oscura i sumamente húmeda. Esta mal techada con hojas de guano i cuando llueve caen goteras por todos lados, asi es que el cuarto dia en que hubo un temporal de mas de veinticuatro  horas, tuvimos necesariamente que mojarnos.

Como no se nos permitió cama, reniaos que dormir en el suelo y la humedad que pasaba a la ropa de dormir i a la que teníamos puesta, pues nos acostábamos vestidos, no nos dejaba concialiar el sueño màs que poquísimos instantes. Para aumentar las molestias arrancaron los clavos i estacas que los presos tenían clavadas en a pared, con la mente de que no tuviésemos ni en donde colgar la ropa ni los sombreros; nos dificultaban de intento la entrada de la comida, i esta la registraban, con las manos sucias, el alcaide i el cabo de guardia, teniendo  que comer con los dedos poruq no dejabanentrar màs que un par de cucharas, a los compañeros  no les permitieron entrar fosfores para que fumàsen i les era preciso pedirle fuego al cabo de guardia por entre las rejas de la cárcel; y en fin, cuando se les ocurrió para mortificarnos lo pusieron en práctica mientras los esbirros de Monge vigilaban la guardia i la completa incomunicación en que  pretendieron tenernos, pues en los momentos en que ese espionaje faltaba, el mismo Capitán de Guardia, el cabo i demás soldados, nos sirvìan con el mayor gusto, convencidos de lo injusto de nuestra prisión, i de lo inconveniente e indebido de tales procedimientos. El único de la guarnición  que se portó mal, fue Mariano Enriquez, que hacía como un mes que monge lo había puesto de espìa de nosotros. Una de tantas veces en que estuvimos á ver el famoso cacique para decirle que estábamos en autos de que él era el inventor de los rumores que circulaban en la población “de que nosotros queríamos tomarnos la plaza è incendiar la ciudad (cosa que jamás pasí no  un solo instante por la mente de ningún petenero) Valldares le dijo que también sabíamos, i que nos parecía inútil, que nos espíasen Lonjino García (el cabo que mandaba la escolta que condujo à Mendizabal à Guatemala) i mariano Enríquez, Monge contestó “que esto era para mayor garantía nuestra”!!!…

Martes 21 de Diciembre

Por la mañana como à las 8 Arthes nos mandó un poco de café con pan. Estaba lloviendo i envuelto en su capa de hule atravesó la plaza para preguntar  al capitán de guardia si se nos podría hablar; mas como este le contestara que nò, se retiró en el acto. Al pasar por la plasa quisimos decirle adiós desde nuestras rejas, pero la lluvia por una parte, i la oscuridad de la prisión por otra, impidió que nos viéramos. Como a las 12 del día notamos algunos movimientos inusitados de paisanos i soldados que alternativamente se crusaban

del Cuartel á la mayoría de esta á la Jefatura i de aquí al cuartel i a la mayoría.

Al principio tantas idas y venidas, solo nos causaron curiosidad; pero como á las dos de la tarde cuando oimos que soldados i paisanos repetían ai pasar por la cárcel: “hoi no se escapal hoi si que cae el brujo (nombre que le han puesto á Federico Arthés los esbirros i amigos de Monge) comprendimos io que se preparaba.

Arthés este día estaba concluyendo de pasar los enseres de la Administración á la casa situada en una de las esquinas (situadas) al su de la plaza. Serían las tres imedia de ia tarde cuando Monge mandó llamar a la à la jefatura al amigo Arthes, i nosotros, mudos espectadores del complot que le preparaban, habríamos dado cualquier cosa por avisarle à tiempo; pero nos fue imposible.

Un rato más tarde vimos atravesar rápidamente la plaza con dirección al cuartel al farolero Luis Sosa, i acto contínuoasomó Arthes por la esquina de la 1ª avenida sur. El valiente Coronel Monge etaba en el corredor de la comandancia, con el secretario Mesa, el Capitán Cármen Zetina Modesdto Castellanos, fondero i acompañante tocador de guitarra del destemplado Narciso Comandante de Armas i de otros que lo acompañaban, los que, al ver que Federico se dirijía a ellos, o sea al palaco de los miserables, se entraron a la carrera a la comandancia. Nosotros desde las rejas de la cárcel le hicimos señas a Federico para que no llegase; pero todo fue en vano porque no nos vió, i en pocos segundos, la celada que premeditadamente se le había tendido, se llevó a cabo de la manera más torpe i escandalosamente fraguada. La guarnición compuesta de 25 soldados al grito de “un tiro i à la bayoneta, se lanzó contra un hombre solo è indefenso, i por las tres esquinas o calles, la 1ª avenida sur i la 1ª calle oriente i poniente, del edificio de la escuelai de la mayoría, i otras calles convergentes a la plaza, se lanzaron también como una nuve de chapulines una infinidad de paisanos armados, unos con revolvers, otros con espadas, otros con machetes, otros con cuchillos, otros con garrotes, otros con piedras contra el amigo Arthés quien sacó su revolver sin hacer uso de e`ñ con la mira de detener intimidar a la muchedumbre, mientras él retirándose procuraba ganar la puerta de la administración

La multitud le impidió el paso, así como la circunstancia de que el Contador Dn. Trinidad Pacheco cerraba la puerta de la casa en la creencia de que iban a asaltarla de órden del Comandante  de Armas.

En ese instante los guardias de la administración i empleados Asisclo Alvarado, Escolástico Valdez, Carlos Cano i Miguel Guerra que trasladaban de una à otra casa las armas del reguardo, dejaron en el suelo los objetos que conducíani cada cual con su remingthon, se puso en guardia como para detener a la multitud sin lograr nada pues aún cuando Arthés había llegado reculando i defendiéndose hasta la puerta de la administración, como esta estaba cerradalo rodearon completamente le dieron con los fusiles dos heridas en el lado derecho, una infinidad de culatazos i golpes de revólver por el cuerpo. lo botaion al suelo i casi sin sentido i todo ensangrentado lo condujeron á empellones á la misrna cárcel donde estábamos nosotros.

Monge volvió a asomarse con su comitiva, poco á poco por la puerta de la Comandancia i uno a uno como murciélagos, cuando todo el peligro habia pasado i su torpe i premeditado plan se había consumado, sin permitr ni un tafetan para curar las heridas de Arthés por lo que solo le puse paños mojados en agua fría. empleando nuestros pañuelos, nuestras sábanas i camisas que tuvimos que despedasar con tal objeto.

Como por las rejas de la cárcel domina toda la plaza, pudimos conocer entre los paisanos que tomaron parte en el asalto de Arthès, à Dn. Pompeyo Valle, Modesto i Cesario Castellanos, Olegario o Josè María Zetina, Ascención Ozaeta, Prospero Penados, Domingo Fión, José María, Domingo i Ponciano Sosa, Pedro Trujillo, Asención Baldizón, Concepción Romero, Elías Burgos, Fernando Valdez, Cristóbal Pulido, Francisco y Emilio Pulido Pinelo i Luis Sosa, el farolero que dio parte á la guarnición de la llegada de Federico a la Jefatura.

Las emociones de esa tarde de infamias de Monge, la impotencia nuestra para salvar al amigo, la pena de las heridas de Arthés abandonadas a los esfuerzos de la naturaleza, y la justa indignación nuestra contra semejantes actos de salvajismo, nos hizo pasar una noche de completo insomnio.

Miercoles 5 de Diciembre

Las molestias se redoblaron este dia con motivo de la nueva prisión de Federico, pues fue cuando no permitieron más se entrasen fósforos para que fumasen los compañeros, entre tanto se nos obligaba, por la noche à que sufriècemos el humo de un candil de hoja de lata alimentado con petróleo, sin tubo, que por la noche nosotros cambiábamos por una vela de estearina. Por fortuna, esos desgraciados, tan miserables de corazón, como torpes de inteligencia, no tenían un diablo que los malaconsejase, pues de otra suerte nos habrían mortificado todavía más. Sus estupideces i vulgaridades, apenas lograban nuestro desprecio i a veces causaron risa.

Jueves 6 de Diciembre. Por la mañana Don Sóstenes Morales, una de las personas más respetadas, importantes i ricas de Flores, nos mandó cuatro tasas de chocolate en leche, unos panes calientes acabados de hacer en su casa en una bonita canasta cubierta con una lujosa servilleta, lo que ocasiono una fuerte reprimenda de Monge i del mequetrefe Rodrígues, agregando este par de estúpidos que Don Sóstenes i todos los Morales (Las familias de más prestigio en el Petén) estaban de acuerdo con nosotros.

Como á las 10 del día, por haber pasado más de las 48 horas presos é incomunicados sin que se nos tomase declaración, pedimos una audiencia al que allá se llama Juez de 1ª Instancia, á Don Francisco Pinelos, i que en realidad no es mas que un ignorante de primo cartelo, ciego instrumento de Monge, i que por supuesto ni contestó nuestra solicitud.

Desde la cárcel logramos que un amigo buscase un propio para llevar a Don Felipe Palenque unos telegramas i unas cuantas líneas parq que por su medio, los enviara á Cobán lo más pronto posible.

Los dos telegramas nuestros eran iguales i dirijidos uno á Dn. José Marìa Escamilla, i otro à Dn. Santos B. Torruño.

Poco màs o menos decían lo siguiente:

Sr. Dn. Ja.

Guatemala

“Presos è incomunicados desde anoche, tres de Diciembre, en la hedionda, oscura i humedísima cárcel de Flores. Las vejaciones i maldades de que no fuimos víctimas en Guatemala, las ha cometido aquí sin límites con nosotros el bribón de Monge. Se dice que nos mandará à pié con una escolta para allá como lo hizo con Mendizabal.

¿Estarà el Gobierno de acuerdo con estas canalladas? Sírvase avisar à los Doctores Rosa i Curz. – Luis Valladares, Carlos POmaroli, P. Molina Flores.- Este telegrama repetido à Don Santos i llevado à Don Jorge Séjer, a Mariano Ribera Paz i al Dr. Pastor Guerrero. ¿Lo recibiría Dn. José María i Dn. Santos?

Por la tarde, como á las 2  insistimos en que el Juez nos die se la

audiencia solicitada,  i no lo conseguimos.

Viernes 7 de Diciembre. Desde en la noche del 6 comenzó un fuerte

Temporal, con alternativas el que aumentaba i disminuía el agua i el viento. Serían las 10 i 1/2 de la mañana cuando el Capitán Dn. Cármen Zetina se acercó á la reja de la bartolina á notificarme que nos preparáramos parac salir, sin decirnos si sería de la cárcel, si sería para Guatemala, ó si sería fuera del territorio. Para donde quiera que fuese,  estando presos é incomunicados desde luego no podíamos hacer ningún preparativo por lo que le exijí que preguntase á Monge qué era lo que había dispuesto respecto á nosotros.

Al rato volvió el Capitán Zetina “que era para salir fuera del Petén” i que el Señor Pomaroli podía salir á preparar inmediatanlente las maletas de los tres  i lo que procedio en el acto acompañado de una  escolta. Por supuesto no se nos permitió mandar que se nos preparan algunas provisiones, no obstante que el humanitario Monge, sabía mui bien que no se encuentra que comer en el camino que teníarnos que transitar.

Por dificuitades para conseguir tres nuestra apreciable amiga Luisa Arzú, que á la fecha, Ud. debe haberlos visto ya. Por la tarde algunos soldados de los que debían conducirnos, nos dije¡on que ei viaje se había dispuesto para las 12 de la noche. Para estar listos no quisimos desnudarnos i pasamos la noche esperando esa hora.

En unas dos hojitas de una cartera que logró entrar Pomaroli cuando saiió á preparar las maletas, escribí unos cuantos renglones

como á las 11 i 1/2 de la noche á Dn. Alejandro Sinibaldi, que talvez

Ud. los haya visto también, i estas líneas, así como las escritas á la Luisa Arzú, logré enviárselas á nuestro leal i fino amigo (1 ) para que entre un pliego en blanco i en una cubierta les pusiera la dirección correspondiente i los mandase por el próximo coreo del 10 del corriente. ¿Los habrán recibido, no se hab¡án estraviado? … Ojalá que no.

Sábado 8 de Diciembre. Al amanecer el centinela de guardia nos dijc, que á 1as 5 de la mañana sería el viaje, después que á las 10 de ia mañana i por úitimo, que á las 8 de ia noche En efecto, como á las I i 1/2 el alcaide abrió la bartolina, nos entregó un lazo ó cordél para que hicléramos una maleta con nuestra ropa de dormir i en seguidas tres soldados nos rodiaron á cada uno, atravesamos la plaza, i cruzamos en di¡ección á Ia playa. Al pasar por la 1ª.  calle poniente una última sorpresa nos esperaba.

Probablemente los soldados que nos iban á conducir contaron á varias famiiias de nuestro barrio que esa noohe nos sacaban, así es que mds de docientas personas se habían preparado en dicha calle para decirnós adios. Las primeras, por temor de la escolta se contentaron con ésto: pero pasada la timidés que los detenía. hombres, mujeres i niños se lanzaron sobre nosotros estrech’ándonos la mano, abrazándonos cariñosarnente i con las

lágrimas en los ojos i a la voz entrecortada cada cual manifestaba su pesar i sentimiento con sinceras i tiernas frases que de velas nos enternecieron. Por mi parte, nunca olvidaré esta profunda emoción en que un pueblo agadecido protestaba inconcientemente contra

los ultrajes,l injusticias é ingratitudes que se almetían con nosotros. confundiéndose, por primera i última vez, sus Lagrirnas con las mías en las tibias i trasparentes olas de este bellísimo lago bañadas por los melancólicos rayos de luz de Iuna. Tuvimos pues que precipítar la marcha, i á las 8 de la mañana partimos los tres en una canoa ‘a, nianejacia por tres bogas cuyos nombres no recuerdo, i otra canoa apareada á la nuestra en que iba la escolta que nos conducía al remate de la laguna que dista de la playa real donde nos embarcamos según unos 9 leguas i 1/2 según calculan otros. Los nombres de los de la escolta son: Mariano Enríquez (el espía) oficial que lamandaba, Valentín Pinelos, Cabo, Antonio Zetina, Normato Ayaia, Federico Constansa, Wenceslao Penados, Leandro Cano, Gilberto González, Espiridian Pinelos, Antonio Pinelos, i los

arrieros que con las bestias nos esperaban del otro lado del lago, Adelaido Morales i Benito Ayala. Consigno estos nombres porque todos estos muchachos se portaron de la mane¡a más ca¡iñosa con nosotrosr á pesar de la asDeresa é impertinencias del oficial Enríquez, con la circunstancia más, de que varios de ellos por indicación de algunas personas de las influyentes de Flores como los Morales, Dn. Rosa Ozaeta t otras, ellos mísmos pidieron salir á la comisión con el objeto de lleva¡nos los víveres que nos prepararon ios vecinos, pues estos sabían que Monge no nos había permitido mandar que se nos preparara ni lo más urgente. Parece imposible que hasta este extremo llegara el cacique de Petén, que

entre otras cosas me debía servicios especiales como haberle curado un hijo naturai que tiene con su querida Rosa Zetina, á esta, á la hermana de su concubina, al marido de esta, á su primer consejero i esbirro Francisco Rodríguez, á la concubina de este Manueia Méndez i á muchas gentes mas recomendadas por él, como ai Capitán Cármen Zetna á quien no solo , receté, sinó que yo mismo le compré, le preparé i le dí el remedio. Larga sería la lista de los servicios prestados por mí á esa canalla en momentos mui apremiantes para ellos i que fueron coronados con el éxito más felis.

Volviendo á mi relación ie contaré que al salir en el momento de embarcarnos pudimos conseguir una botella de anisado i cuando cruzamos la punta de la península, que apénas se distinguia ya como un punto imperceptible la multitud que entre abrazos, lágrimas

i apretones de manos nos había dicho adios al abandonar la playa, i continuaba haciéndoio consus pañuelos cuando cuasi desaparecíamos,  tomamos nosotros i les dimos su primera copa á los bogas y me acordé como se llamaban, Eleuterio Pinelos, Sixto Reinosa, Cirilo Zetina i Toribio Romero, los que amenzaron á cantar canciones que á mi me parecieron tristes. Uno de estos Eleuterio Pinelos al separarse un poco la canoa donde iba la escolta, porque

la nuestra caminaba mas lijero, me entregó una bolsa conteniendo chocolate i pan, diciéndome que me lo enviaba una señora á quien Yo había curado. Dicha bolsa con su contenido se la obsequié a Pinelos.

Alrededor del lago hai unos lugares conocidos con el nombre de puntas de la laguna i son San Bernardo, Bisil, Nimá, Chain i Atencuque.

Yo en profundo silencio contemplaba la luna, el astro de la noche,

testigo mudo é impacible de pasadas i presentes congojas i pesares míos, i á ratos me consolaba la idea de que quisá á esas mismas hotas, en esos mismos momentos las miradas de Ud., las de mi pobre Madre i las de los amigos que no se han olvidado de mí, se encontraban i se confundían en aquel astro purísimo del cieio, sin que pudieran evitarlo con sus espadas, sus fusiles i sus cárceles, los déspotas que por venganzas particuiares me persiguen.

Unas horas despuds la Luna desapareció, el frío se hiso mas intenso i una espesísima neblina cubrió el horizonte.

Cansado de tantas noches de no dormir, de las fuertes emociones de los días anteriores, abatido i triste, puse una maleta de cabecera, me cubrí con mi plé, con la capa de huie mas encima porque la humedad mojaba la ropa i como á Las 2 i 1/2 de la mañana dormí

para soñar que me iban á enterrar vivo, i oí hasta las paladas de tierra que arrojaron sobre el cajón en que me había encerrado, que no eran sinó el acompasado i monótono que hacían les remos de ios bogas al tocar contra la canóa.

Entre el sueño i la vijilia comprendí que aquello era ó había sido una

horrible pesadilla, aunque en realidad, al salir de Guatemala se han quedado enterradas allá todos mis afectos, todas mis ilusiones y todas mis esperanzas.

Ah Tina, cuanto, cuanto he sufrido en estos cuatro meses i sin embargo bendecice al cielo si Ud., Mamá i las demas personas que Ud. sabe que yo quiero tanto, son tan felices como yo desgraciado.

La ausencia en vez de mitigar i extinguir mi afecto, lo acrece i aumenta cada día más, exacerbándose con la nostalgia que produce el ostracismo.

Continúo mi relato. A las 3 de la mañana, despuds de varias vueltas de màs que por la laguna dieron los bogas perdidos por la niebla. lliegamos á la orilla del remate en donde tuvimos que esperar que amaneciese para saltar á tierra.

Domingo 9

DESEMBARCAMOS á las 6 de la mañana, llovia un poco i por no haber llegado las bestias al Remate no continuamos inmediatamente el camino. Aquí Antonio Pinelos me contó que él había pedido salir á la comisión porque deseaba servirnos en lo que io ocupáramos i porque tenía encargo de poner á nuestras órdenes un costal que él mismo llevaba sobre su maleta con provisiones que nos había preparado para el camino Don Rosa Ozaeta i los Morales, agregando que también teníamos á nuestra disposición lo que él llevaba para sí. Hicimos más tarde un lijero almuerzo en el fuego que encendierón los soldados i con su ayuda, pues todos se acomedían gústosos i servirnos, i en seguidas esperamos ia llegada de ias bestias descansando en unas hamacas colgadas en los árboles.

Serían las 11 del día cuando montados en unas buenas mulas jaladas del cabestro por un soldado continuamos el viaje. Dos individuos de tropa ibar siempre adelante, de órdcn de Enriquez, i entre pornaroli, Valladares i yo, otros dos, lo cual molestaba sobremanera á los soldados como nos los dijeron repetidas ocasiones, que por temor de que el oficial los malinformara con Monge, no nos servían como ellos lo deseaban. A ias 2 de la tarde

llegamos á Macanché, pueblo que antes tenía como 20 casas i hoi solo cuenta con un rumbo húmedo, mal cubierto i pequeño, pues los indios dueños de los demás diero fuego al próximo pueblo cansados de sufrir las vejaciones y exigencias de las autoridades que los obligaban a fuertes trabajos, sin remuneración de ningua especia y los explotaban cada vez que  podían.

Por este motivo esas pobres gentes abartdonaron su hogar, se marcharon con sus animales i útiles de labrarnza i antes de dejarles nada á sus ingratos perseguidores, prefirieron convertirlo en cenizas. Macanché. Situado á la orilla de la laguna del mismo nombre que tiene como tres leguas de largo i abundante en peces de buena calidad con tierras muy fértiies en su derredor, sería hoi un pblo de importancia i que presiaría grandes servicios á los pasajeros, si no fuera el mal gobierno de los caciques que han mandado de Guatemala,  de Jefes Po1íticos del Petén. Comimos, ó mejor dicho comieron ios compañeros Valladares i Pomaroii, pues yo me contenté, con repetir por cornida una tasa de calé negro con un pedaso de pan, i dormimos en el suelo del ranctro entre los soldados siempre custodiadios por un centinela, lo cual no tenía objeto. pues nosotros deseábamos mas que el oficial EnriQuez, i

que los mismos que nos expulsairían, pasar cuanto antes la Frontera.

Lunes 10

Salimos de Macanche á las mañana atravesando por caminos tan cerrados i fangosos, que las bestias se iban hasta el vientre i nosotos apartándo ramas o con bejucos i escapando contra los troncos de los árboles las rodillas i sufriendo además las molestias de los zancudos i mosquitos, caminamors12 leguas, llegando cdon las rodillas golpeadas i la car i las manos rayadas por las espinas á la laguna de Yaxhá ias 8 de la noche en donde hacía un frío bastante molesto, i una Luna tan blanca i tan clara que convidaba á contemplarla toda la noche á pesar de las mil fatigas de esa penosa

jornada.

Los lugares con nombre de Macanché á la laguna, son Juleque, San Clemente, Joboche (punto donde se toma agua en el tronco de un árbol) la aguada del Tigre i Buquete, en donde hicimos un mal almuerzo, i por último Xistinto, el más próximo á la laguna. En este lugar, con una vista preeciosísima, habrá unas veinte casas como

todas las del Petén por acá, pequeñas i cubiertas con hojas de guano. A nuestra llegada aquí con el terror que á los indios les inspiran los soldados, muchos se escondieron i los pocos con que pudimos hablar hacían como que no entendían el español i no querían vendernos ninguna cosa de comer por temor que no se les pagase. Al fin apareció el alcaide á quien le preguntamos cuánto costaba una gallina, i nos contestó que un real, le puse en el acto una peseta en la mano i un momento después, los mismos indios nos vendieron cuanto tenían en su rancho, carne de cerdo, huevos, tortillas calientes, saI, chile i hasta trastos i leña para cocinar nuestra comida i cena.

Como teníamos arroz, dispusimos hechar ia gallina bien beneficiada por Nomato i Benito Ayala, i despedazada lo mismo que la carne, en una gran olla con arros i sus respectivús condimentos lo que dió, despues de mas de una hora dé cocimientó un magnifico caldo, así como un sabroso i suculento plato que fue lo mejor que tomamos

en nuestra rápida peregrinación del Petén á la frontera de Honduras Británica.

Martes 11

SALIMOS de la laguna de Xarjá donde comimos regular i dormimos en una casita separada de la galera donde durmió la tropa, sin centinela, i sin que se nos continuaran jalando las mulas, cuya órden cesó desde Macanché como á las 7 i 1/2 de la mañana, i tomamos el camino que sigue las orillas de las lagunas denominadas del Caribal  i Santa Cruz hasta llegar al Tute. El oficial

nos hiso detenernos aquí por estar con escalofríos i vómitos á consecuencia de una irisipela de la pierrra producida por varias espinas que se le ensartaron en el camino donde se cayó dos veces, pues este estaba completamente descuidado é intransitable. Seguimos hasta el Gavilàn, un rancho inmundo donde se prendió fuego i almorzamos malamente.

Aquí pretendió el oficial que nos quedáramos á dormir porque él ya no podía andar. En vano le hicimos observar que en su defecto debía continuar  la marcha la escolta comandada por el cabo, quedándose con él dos ó màs soldados pera que lo acompañasen.

El insistió en quedarse allí hasta que por fin á propuesta mía se dejaron colgadas en el rancho del Gavilán nuestras maletas si el continuó montado en la mula de carga hasta Plancha de Piedra, lugar hasta donde terría órden de dejarnos el famoso esbirro de Monge.

El único lugar con nombre por donde pasamos es Sayá en donde existe un ojo de agua pura, fresca i cristalina que apaga la sed de los viajeros después de esta, que también puede conceptuarse como penosísima jornada. A las 6 de la tarde llegamos á Plancha de Piedra  cuatro soldados, el oficial, los arrieros i nosotros, pues los demás se habían quedado atras por lo mui malo del camino, i en el deseo de traspasar pronto la frontera Valladares i Pomaroli, no encontrando bestias de alquiler para llegar á Benque Viejo se largaron á pié no obstante lo enlodado del camino i la distancia que será como de un cuarto de legua, mientras yo hablaba con el Comandante del Resguardo Herculano Pacheco, sobre la prisión de

Arthés i por despedida les propina sendos tragos de Romo Viejo hasta hacerlos tambalear. Mas tarde llegó un hombre á caballo, se apió i sirviéndome de guía, él á pié i yo montado en su caballo me condujo hasta la oriila del Río Viejo que es el que divide el territorio de la República, desencilló el caballo que acto contínuo paso nadando al otro lado, i en una canoa los dos, á la 7 i 1/2 de la noche atravesaba el río pisando, quisá, por última vez, la tierra de mi Patria.

Por el próxrmo correo enviaré a Ud la relación de nuestro viaje, desde la saiida de Benque Viejo, hasta nuestra llegada i permanecía aquí.

La pascua se celebra en Belize de una manera escandalosa. Cada cual grita canta, toca los instrumentos que le dá la gana con todas sus fuerzas i la capital de la colonia se convierte en una grande i vertijinosa orgía en que la negrada representa el principal papel como demonios salidos de los infiernos.

De la misma manera que se nos puso presos é incomunicados en las bartolinas de la Penitenciaría de Guatemala, sin que se nos dijera porqué, ni de orden de quién; que se nos sacó en la oscuridad de la noche solo con la ropa que teníamos puesta i se nos mandó montados en unos machos i con una escolta de 25 soldados para el Petén, de la misma ñÉnera, de ia noche del 3 al 18 del corriente mes, se nos tuvo presos, incomunicados i sufriendo  toda clase de molestias i privaciones, en la oscura, hedionda i humedísima cárcel de Flores, i se nos condujo escoltados hasta Plancha de Piedra, un cuarto de legua de la frontera de Honduras Británica, sin que el Jefe Político Juan Monge nos dijese al ponernos presos en la  bartolina de la isla, ni al expulsarnos la noche del 8 de Dbre. porque ni de orden de quién habíamos estado presos i se nos sacaba violentamente del país, así como nada, absolutamente nada nos dejo ei oficial que nos condujo á Plancha de Piedra.

Como en el Gavilán se había quedado las maletas para que en la

mula de carga camirara Enriquez que venía enfermo, la noche del Martes la pasamos mui mal en Benque Viejo por faltarnos la ropa de cama.

Apénas llegamos á ese lugar el Alcalde 1º. Ponciano Rioverde, nos

dio alojamiento en una de las piezas de la municipalidad, procurándonos, dos hamacas para que durmieran Valladares i Pomaroli, i un catre para mí. Esa noche hubo un frío tan intenso como rarísimas ocasiones io he sentido en Guatemaia, i si los amigos Pomaroli i Vallada¡es durmieron (según ellos, poco i mal) yo no pegué los ojos ni un minuto, pues envuelto en mi capa de hule me pasé la noche entera andando de un lado al otro del corredor de la municipalidad para ver si con el ejercicio me calentaba un poco, lo que conseguí hasta que como á las 6 de la mañana me dí una buena lavada con aquella agua fresca i sabrosa, del hermoso i cristalino río por donde venimos á BeLize el día que nos embarcarnos en el Cayo.

Miércoles 12 de Diciembre

El Benque Viejo es un pueblo pequeño mui parecido en todo á Flores por la construcción de las casas i las costumbres de sus habitantes puesto que está formado, en su mayor parte, de gentes que han emigrado del Petén, molestados i perseguidos por las despóticas autoridades de ese desgraciado Departamento, i en busca de la recta justicia i de la amplia libertad de que se gosa bajo el amparo de las leyes inglesas.

Triste i vergonsoso es confesarlo. En el trayecto del Benque para acá encontramos muchos peteneros, i  sin escepción ninguna, todos nos dijeron que habían abandonado su patria, huyendo i harto escarmentados de nuestra cara é inimitable libertad.

El Benque, mui bonito á la fecha, i punto donde se aperan los peteneros de los principales artículos que consumen, está llamado á ser en mui corto tíempo una población importante, ora por las garantías que allí gosa todo ciudadano, como por lo imposibie que

es, que nuestros gobiernos se decidan á variar de sistema, i de pobiar, hacen que los guatemaltecos emigren del país.

Don Felipe Novelo, un indito yucateco, es la persona mas rica é influyente de allí, el cual nos trató con bastante consideración i nos hizo algunos obsequios. Tiene una gran tienda que es un emporio de cuanto se vende en el Petén i lugares inmediatos.

A la hora de jusgado, con el Secretario, entramos á conocer la sala donde se administra justicia. Un escritorio de mala muerte, una estantería como de una vara cuaadrada clavado á la pared, que es el archivo. dos cuasi jaulas que son las tribunias donde se coloca el demandante i el demandado, i, al contorno de las paredes de la sala, unos bancos de pino, mal labrada la madera.

¡Qué contrastel entre nosotros sobra el lujo, i falta justicia, por acá

¡que fortunal falta el lujo en los tribunales, pero la Justicia se le da al

Que la tiene i todos se vanaglorian de la rectitud i prontitud con que es administrada. Aquí, á ningun precio, i por ninguna influencia, se encuentra un testigo falso, i cuando se comete un crímen, espontáneamente declaran Ios testigos sin ser citados.

Allí, en dicha sala, vimos el bastón del alcalde, grande como de 5 á 6 cuartas con un pomo de oro en que están grabadas las armas de Inglaterra, el retrato de la Reina i un letrero que dice: “Alcalde de Benque Viejo”. También vimos colgadas en la pared un par de espadas, que ya colocadas no han de ser mui cómodas; pero que solo se les aplica á los grandes criminales cuando son trasportados de un punto á otro.

En el Benque se come mejor que en Flores, i la Señora Rita Rueda,  mejicana, que nos asistía, nos hiso recordar algunos guisos de Guatemala.

Por la mañana de este día supimos que Dn. Vicente Góngora estaba para hacer un viaje a Belize por agua,  i por habemos dicho que el camino estaba mui malo, nos decidimos á venirnos con él por el río, mandando á preparar con tiempo los comestibles indispensables para el camino.

Juéves 13 de Diciembre.

Salimos de Benque Viejo á las 12 y ½ del día i llegamos al cayo á las 3 i l/2 de la tarde, pues apénas hai de un punto á otro cuatro leguas de buen camino, una vejetación bonita,de esbeltas palmeras

I pájaros de diversos colores i hasta pavos reales silvestres.

Al llegar al Cayo inmediatamente la policía fue á preguntarnos si entre nuestras maletas llevabanmos algo, que debiera pagar magistrado tuvo la delicadeza de no mandar que se nos registrase nuestro diminuto equipaje. Momentos después él mismo se acercó á nosotros sabiendo ya nuestros nombres por el aviso que  oportunamente le había mandado el alcalde de Benque Viejo, en cumpliniento de sus obligaciones. i con la nota en la mano. Preguntó uno  a uno nuestros nombres por medio de un viejo negro

de barbas i pelo blanco que le servia de intérprete. dirijíéndose él en seguirias á nosotros en un español bastante inteligible.

Entre los ingleses la buena fé es todo, pero si se falta á la verdad en lo más mínimo, se pierde completartrente el crédito. Las declaraciones aqui, de mercaderías que se importan descansan en la palabra del comerciante pero, pobre el infeliz á quien lo cojen en un contrabando.

El Majistrado, en el Cayo, es el represenrante de la Autoridad, i el que administra justicia. Recorre diarianlente á caballo, i á gran galope con sus Pólices, todos los caseríos de su jurisdicción. Tiene, á purgar por la figura, tanto de inglés como yo, i se parece á Manuel Morales de San Marcos, el que ha sido empleado en Guata con la

diferencia que tiene la cara muy manchada de paño i el peio cuasi blanco. Estuvo seis años en Jamaica de Majistrado,  i ántes de ser nombrado para el Cayo, había estado aquí de Secretario de la Corte. Creyendo que nosotros no habíamos encontrado alojamiento nos ofreció el piso de abajo de su casa de habitación, ó sea la oficina donde despacha, más como ya habíanros encontrado hospedaje en casa de Mr. John Waightos, le dimos las mas expresivas gracias, ofreciéndole ír por la tarde como a las 5 á visitarlo por invitación del mismo Sr.  Dn. Elijio A. Coffin, que es como se llama este amable i bien educado caballero mientras entre nosotros las autoridades con su caracter adusto. grosero é incivil, alejan al que se les acerca, aqui por el contrario, con su amabilidad, finura i excelente educaciño atraen  à tpdp  el que tiene que tocar con ellas.

En la visita que le hicimos a Mr. Collin por la tarde de dicho día, me

Dijo que una carta que lo habia mandado a Mr. I Hunter, ajente de varios vapores residente aquí, i dirijida á  mí para el Petén, se la habia él recomendado al Padre Pinelos, quien no me la entregó en el Benque por estar ausente el día i medio que nosolros permanecimos allá.

Supe después de mi llegada aquí por Mr. Hunter que dicha carta era de José, la cual, aun no ha llegado todavía á mis manos.

El Sr. Coffin nos ofreció una recomendación para el Secretario de la

Corte de aquí por si queríamos conocer al Señor Gobernador i al día siguiente temprano montado en su caballo blanco i de grandes polainas amarillas, todo mui aseado así como la cabalgadura i Pólice que lo acompañaba también en caballo blanco, él, en persona nos llevó la carta de recomendación en papel de oficio, i otra carta  pequeña á Mr. Hunter dándole cuenta de la carta de José recomendada al Padre Pinelos.

En la visita que le hicimos en la tarde, el Majistrado nos contó que la

vida en el Cayo era bastante aburrida, que no se comía bien i que á veces se pasaban varios días sin encontrarse pan. Con tal motivo por la noche á las 7, cuando llegaron nuestras maletas i comestibles. Valladares le regaló en nuestro nombre unos cinco panes calientes de los que acababan de prepararnos en el Benque.

El Cayo es como una hacienda, i es propiedad de Mr. John Waights en cuya casa estuvimos alojados, comimos ese día, dormimos en la sala de su casa sobre el piso de madera, porque las hamacas no son de nuestro agrado, tomamos café al siguiente día i almorzamos

dos horas después. i cuando le  preguntamos cuanto le debíamos, no solo nos dijo que absolutamenle nada, sinó que, si el viaje se demoraba, podíamos permanecer en su casa el tiempo que quisiéramos.

Domingo 16 de Dbre.

Un rato ántes de sailr del Cayo, llamamos á una sirvienta de Mr. Waights i le encargamos que después de nuestra partida, le entregase á su patrón un par de mancuernas de monedas de plata por ser hechas en el Petén i haberlas trabajado allá, uno de nuestros compañeros de confinamiento, rogandole que las aceptara

como un recuerdo de gratitud de nuestra parte.

Cada cual, mas el amigo Don Francisco Terán que conocimos en Flores, i que en el Benque dispuso venise con nosotros, le dimos las mas sinceras gracias á Mr. Waights, nos despedimos de él i del Sr. Majistrado, i á las 3 en punto de la tarde, con un sol que quemaba nos embarcarmos en un pipante de Don Felipe Novelo fletado por Dn. Vicente Góngora con 6 bogas, tres negros i tres blancos” y el Capitán un negro, jóven, cantador , Juan Crisóstomo

Requena, que entiende perfectamente el castellano i lo habla mui

Regular.

Antes de nuestra salida del Cayo, por recuerdo, les pedí me escribieran su nombre en el adjunto papel, á los señores Coffin i Waights i aquí, á los señores J. Hunter, i. W. R. Ward Flunt, ajente de vapores el uno, i Secretario Colonial el otro; ambos nos han tratado con cariño i amabilidad.

El río en que nos embarcamos se llama río Macal que á una legua del Cayo se junta con el rio Viejo en el Benque Plancha de Monte.

El Pipante en que nos embarcamos tiene unas 18 ó 20 varas de largo Por cerca de 5 cuartas de ancho en su parte media, donde para cubrirnos del sol nos pusieron lo que los bogas llaman carrosa, que no es mas que una especie de cubierta de lona parecida á la de

ciertos carruajes de Melgarejo, al en que salen los toreros, sostenida por tres columnitas de madera con su barandita de una á otra columna, i con lienzos que se pueden recojer y soltar en los cuatro lados de ia carrosa que apenas tendrá va¡a i media de ionjitud i en cuyo reducido espacio, íbamos los tres nosotios, con el bueno del amigo Terán. Formaban parte de la tripulación, un par de renacuajos, un blanco, hijo de Dn. Vicente. i un negrito, hijo de Máximo uno de los bogas.

Góngora, al arreglar ei pasaje nos ofreció, que, unos diez mananos que iba á traer á vender á Belize los conduciría en un cayuco, i no en el pipante donde vendríamos nosotros, pero á última hora, en el Cayo, se le dificultó la conseguida del cayuco i entónces improvisó una jaula ó chiquero adelante de la carrosa, i nosotros, por no demorarnos mas nos resigna mos á caminar tan cerca de esos hediondos é importunos huéspedes que el hambre unas veces i la estrechés de su cárcel, vara i media de lonjitud, una de anchura i media de alto, con los movimientos de la embarcacion, por otra parte los encolerisaba de tal manera, que los ronquidos, berrinches

i gritos, se parecian á los que deben haber en el infierno, en un día grande de camorra. Al caer de la tarde contemplanos la saiida de la Luna,  i saltamos á tierra á las nueve de la noche en un lugar llamado Pañalocote, en donde alrededor de un fogarón que en el acto alistaron los bogas, comimos un pedaso de carne de chancho asada en las llamas, queso, pan, i una tasa de café negro, todo esto bautizado, desde  Antes de comenzar la comida i cena, todo esto  con su correspondiente copíta de Romo viejo, buen aguardiente fabrica del potentado del Benque Dn. F. Novelo.

En Pañalocote no hai donde hospedarse, así fue que Pomaroli, Teràn i los demás de la expedición, resolvieron dormir debaio de los árboles inmediatos al rio, i Valladares i Yo, bajo la carrosa del pipante, gosando del olor de los cerdos, que por cierto no era el de agua de colonia, de la Florida ó de cananga, sinó algo mas fuerte i fermentado que hasta nos mariaba; ni sus furiosas riñas i gruñidos, eran música celestial, lo que, Pasado el Primer momento, no impidió al compañero Don Luis roncar profundamente hasta el amanecer del nuevo día.

Sábado 15 de Diciembre

A las 7 de la mañana, después de tomar una taza de café con pan, continuamos la marcha pasando por varios puntos llamados Cobasquil, Vatrinerie, Montijop, Caribal, Rei Benque i Montifai, lugar donde nuestros Cicerones, Don Vicente, i el Capitan Requena, nos contaron que allí se había ido á pique un chino con efectos por valor de mas de 300 pesos.

Serían las 7 de la noche cuando terminamos la jornada, i en Arinchiguac compramos una gallina que se preparó en arroz, pero que por la precision no salió tan suave i sabrosa como la cocinada en la laguna de la noche del Domingo 9, siguiente de nuestra expuisión. Con el trago de Romo de ordenanza, dicha gallina en arroz, nos sirvió de cena i comida, tomándola en una estrecha mesa colocada cerca dei rancho donde nos presentaron los trastos para prepararla, i, alumbrados por la luz de la Luna.

Participaron de nuestra improvisada comida, los dueños del rancho que bondadosamente nos proporcionaron lo que tenían, con la mejor voluntad. Pomaroli i Terán durmieron en un rancho donde consiguieron alojamiento i Vallada¡es i yo bajo el toldo del pipante, oyendo la música aumentada, pero no correjida, de los filarmónicos

vecinos que esa noche estvieron endemoniados.

Mientras el filósofo Valladares y dormía el sueño del justo, yo no le

ví la cara á Morféo la noche entera, tanto mas que la concertina de zancudos i mosquitos aumentaba las delicias de esa inolvidable noche.

Los nombres de los lugares citados i los por citar, irán escritos tal cual los pronunciaban nuestros cicerones.

Lunes 17 de Diciembre.

TOMAMOS café en el pipante á donde nos lo llevó uno de los bogas, pues no quisimos saltar á tierra porque la playa estaba formada de un lodo mui espeso i blanco, i sin haber comido el día

anterior i habiendo pasado una noche infernal en el pipante oyendo la gritería de los chanchos, el zumbido de una miriada de hambrientos zancudos que nos picaban hasta sobre la ropa, salimos á las 7 de la mañana de ese purgatorio, í como á la legua pasamos el primer fal donde nos mojamos bastante porque el agua se entró en la embarcacion.

En este fal dicen que han sido mui frecuentes las desgracias, i en nuestro rapidísimo paso por él encontramos dos pipantes que regresaban de Belize, cuyas Cargas estaban acumuladas sobre unas piedras salientes del río, entre tanto que la tripulación, compuesta de vigorosos negros con palancas i cables desatracaban ambas embarcaciones.

Pasado este rato de vertijinosa marcha, vimos desfilar en el curso de la jornada, Zambones, Injit, Mochalán, Torectroviche, i almorzamos á las 12 del diá en casa de una tal señora, llamada Isabel, que al fi¡al del almuerzo nos dio una taza de café con leche

que desde la prisicin no habíamos vuelto á probarlo, siendo la última vez cuando nos lo mandó Dn. Sóstenes Morales á la prisión, lo que le costó un regalo del miserable Monge i de su compinche, el  no menos desgraciado Mayor de Plaza, Fco. Rodríguez.

ConcluÍdo el almuerzo seguimos nuestro viaje i pasamos por el Gavilán, Lenguac, Ponspen, Blatric. Lifol, Bacadilla, México, Vega, Yonsben, Bieza, Sonsischamchumbún, Senet, Bun, Caimito, Jardin, Dactanón, Mixtacakc, Benquecramer, Pomarrós, hasta llegar á Jaloba donde comiensa el rio de este mismo nombre, de agua salada, i desde cuya entrada se divisa el mar.

Los nombres consignados en esta relación, la mayor parte son de monterias, haciendas ,fincas, otros de lugares donde hai uno ó mas ranchos, i otros en que no hai ni lo uno ni lo otro.

El rio Viejo desde donde se junta con el Macal, hasta Jalcba,  compensa en mucha parte las infinitas molestias del viaje por agua, porque es bellísimo, con agua tam limpia, pura i cristalina, que aún en lugares mui hondo se alcanza à ver su asiento que es formado, en toda su extensión, de piedras de diversos colores.

En sus riberas se ven arboles parecidos a los que sen encuentran á oriilas del rio de la Pasion. En este caudaloso rio uno de los mas grandes de la República, no vimos lo que en rio Viejo, muchos lagartos glandes i pequeños en sus margenes que los bogas se divertían en hacerles fuego con un par de escopetas que llevaban tirándoles con postas gruesas. Hasta aquí vine á saber que no es, pegándoles en el cuerpo ni en la cabeza como se les mata ó se les deja impotentes, sinó en el tronco de la cola como lo hacían nuestros cazadores de Africa, con éxito incierto segun la distancia i el tamaño del animai. También vimos muchas higuanas asoleándose en los árboles de las orillas del rio que llamaban mucho la atención de los bogas.

Estos, con una vista que sorprende, las distinguian en e1 acto, les hacian fuego i al caer heridas al rio se lanzaban al agua como una flecha, con una decision, valor i aodacia que nos admiraba por los peligros á que se exponían. Otro tanto hacian al distinguir una tortuga que perseguían con gran empeño, pues para ellos, esta i la higuana, son un plato de mucho gusto i provecho, que preparan en un trasto grande de hierro agregándole plátanos verdes partidos á lo largo. En camino no hai cocineros mas prácticos é inteligentes que los bogas.

Al segundo día de nuestro viaje se aumentó la tirpulacion con un boga mas, el negro Máximo, padre del negrito, que venía del Cayo recomendado á Juan Crisóstomo Requena, el gran Capitan del pipante donde veníamos los confinados de Flores i después proscritos del Petén; i. al cuarto dia, la tripulacion se aumento con otro negro cantador é incansable boga que trabajó la noche entera del Lúnes 17. Última de nuestra penosa navegacion.

Mártes l8 de Diciembre

SERIAN las 4 de la mañana la Luna cual esplendente faro suspendido del azul del cielo. I este, salpicado por infinidad de titilantes estrellas, terminaba su carrera del mismo modo qie nosotros, con solo dos leguas de distancia nos aproximábamos a Belize, cansados i abatidos despues de cinco dias. i de amargos días, de cárcel é incontunicación, tres del inícuo camino hasta Benque Viejo., i cuatro de molestíima navegación, inclusive media noche del día 16,  i la noche entera del 17. A corta distancia de Belize i sobre el rio Jaloba, está el rastro de cerdos, la casa de la pólvora i en seguidas, de uno i otro lado del río, canalisado,  los astilleros i las preciosas i pintorescas casas de la poblacion a donde llegamos como á las 7 de la mañana el martes 18 de Diciembre.

Pretender escribir una descripción aunque sea mui lijera de Belize, sería, al parque inútil, porque no daría idea exacta de lo que es  innecesaria,  puesto que existe un iibro impreso en este año, de 238 pájinas que contiene, todos los datos i la descripcion completa de cuanto se refiere á esta colonia.

Los chalet del Hipódromo, inclusive el de Nacho Barraza que es el de mejor gusto de los construidos en Guata, serían aqui una misión, comparados con las mui bonitas i caprichosísimas casas de madera que por todas las calles hai en Belize de dos, i hasta de tres pisos.

Las 24 vistas fotográficas de las principales calle desde la población le darán á Ud. una idéa de lo precioso de los edificios i las casas, así como de lo pintoresco del mar, visto desde el puente, desde donde siempre se contemplan multitud de embarcaciones de todas

clases. En las próximas cartas le escribire algo sobre nuestra permanencia aquí, que ya no será como esta relación, que por lo mal escrita, por lo largo i cansado, probablemente le habrá produciclo aburrición i hasta sueño, ia primera parte que le producirá la segunda, pero en todo caso quedarán consignados, las arbitrariedades é ingratitud de que hemos sido vícrimas durante el  actual Gobierno de Guatemala.

Posted in: ENSAYOS