HAY QUE SALVAR NUESTRO FOLKLORE

Posted on febrero 9, 2012

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HAY QUE SALVAR NUESTRO FOLKLORE

ASCENCION E. MORALES CETINA

Si lectores amigos. Nuestro folklore tan rico, instructivo y de irrebatible contenido histórico, lastimosamente se está perdiendo, y nadie más que nosotros mismos somos los culpables. Más parece
que las personas que se preocupaban por mantenerlo, en su mayoría, han fallecido, y aquellas que pueden dar fe de esto muy pocas quedan; y las nuevas generaciones, ¿qué estamos haciendo?

Sin adentrarnos mayor cosa en tan valioso pasado, bien vale la pena hacer un breve recordatorio, aunque sea mínimo, de lo que algunos alcanzamos a presenciar, sin mayor conocimiento de su verdadero significado.

Por ejemplo: para los días del novenario al Sto. Cristo de Esquipulas, qué hermosas representaciones artísticas las que nuestros abuelos traían a escena: LOS PASTORES, LOS MOROS, LOS TRES REYES MAGOS, LOS HUASTECOS, EL BAILE DE LOS MESTIZOS, etc., etc., actos que no dejaban nada que desear y sí atraían numeroso público que año con año aplaudían a los componentes de esos elencos artísticos; incluso, se ha dejado al margen aquel entusiasmo que los encargados de celebrar Ios días del mencionado novenario (del seis aI quince de enero), ponían de manifiesto con sus respectivas fechas, ya casi no se’ ven las tradicionales “vueltas” por las calles, excepto, naturalmente, en dos o tres días que aún suspiran y tratan de sacar a flote esas hermosas costumbres.

¿Quién, por ejemplo, de los niños de aquella época, no se entusiasmaba cuando el seis muy temprano salía a su primera “vuelta” el caballito de Tata Vicente . . . carga Ia carga y no lo siente . . .o bien no esperaba con ansias la salida de la Chatona?

¿Quién no recuerda con cariño el día doce, cuando a las tres de la tarde aparecían el Pato y Ia Pata? ¿Y el trece que era el designado para las más alegres representaciones teatrales? Se ha llegado al extremo, de que en la mayoría de los “días” ya no se escucha ni siquiera la marimba típica interpretando aquellas melodías de antaño, igualmente brilla por su ausencia la famosa “tambora”.

Causa verdadera lástima, observar ese terrible desaliento. Y verdad también que ya es tiempo que debiéramos hacer algo por rescatar esas tradiciones, ese entusiasmo, de lo contrario, día llegará en que ni oficios religiosos habrá. En ningún momento debemos olvidar que, la mayoría de visitantes a los pueblos con motivos feriales llegan para observar de cerca precisamente el folklore de los pueblos, y esto se debe a los antecedentes que existen sobre la materia. De eIIo podemos colegir fácilmente que, cuando una población ya no tenga folklore, prácticamente quedaría huérfana de visitantes y en ese caso todos saldríamos damnificados; pero especialmente los comercios, aunque no se crea, así es.

En cuanto a nuestras costumbres y tradiciones en otras fechas del año, podemos mencionar que hasta hace muy poco tiempo, las celebraciones religiosas (rezados), se venían sucediendo ininterrumpidamente y en forma solemne; sin embargo, transcurrió
buen tiempo en que el novenario de la verdadera Patrona del Petén “Nuestra Señora de los Remedios” se dejó de festejar o realizar en Ia forma debida; no fue sino hasta en 1971- en que el Administrador Apostólico del Petén Fr. Luis María Estrada P., en reiteradas oportunidades insistió al pueblo para que a este rezado se le diera el verdadero lugar que le corresponde, no sóIo por motivos de fe, sino por causas de hondo contenido histórico, en este sentido, algo se logró, es de esperarse que en próximas oportunidades cobre mayor auge e lmportancia.

El mes; de mayo en honor a la Virgen María, que era un verdadero festival de verano “in illo tempore” juntamente con la enhiladera de flores, podemos decir, que sólo Los restos quedan, pues, la mencionada enhiladera, se ha reducido a una simple reunión de confianza’, cuando que en pasadas épocas, era un mes verdaderamente alegre y de convivio en el amplio sentido de la palabra.

¿Y qué decir de las tradicionales “retretas” del rezado de Santa Rosalía en el mes de agosto?, solamente podemos afirmar que han desaparecido ¡Qué Iástima!

Corpus Christy, Semana Santa y demás celebraciones es de esta índole, si bien es cierto que se lleva a cabo, ya no tienen el regionalismo y el fervor de años idos. Paulatinamente se han convirtiendo en “escuelas”.

¿Y de la navidad? ¿qué escribir?, pues, sencillamente, aquellas “llevaderas de niños”, “aquellos nacimientos” con sabor a Belén, casi, casi ya no se ven, aún las posadas les falta mucho de su carácter natural.

Quisiéramos escribir muchas líneas más sobre tan interesante tema, pero la página que se nos asignó gentilmente, es chica para el caso; empero, deseamos agregar algo más: ‘

AI abarcar este asunto, lo hemos querido hacer en forma general, si se quiere, un tanto desordenado; pero no lo podemos dejar finalizado sin mencionar lo que toca a la música “típica” y a los bailes también “típicos y regionales” del Petén, actualmente, que sepamos y nos conste, solamente el señor Eusebio Góngora ha sido el único músico petenero que Se ha mantenido a la espectativa
y tratando de rescatar del olvido esa valiosa música y los no menos interesantes bailes. En cierta ocasión que platicamos aI respecto, nos dijo: “Ojalá alguien se interesara por aprender esas interpretaciones y los bailes, pues, sería una lástima que al morir nosotros los viejos, se pierda”.

Consideramos que don Eusebio Góngora tiene mucha razón y esperamos que sus palabras tengan eco en algún sector de nuestro Petén.

Ahora bien: ¿Cuál sería eI remedio a este mal? Sugerimos; Que nuestras respetables autoridades, nuestras entidades socioculturales (clubes), el magisterio, y algún grupo de personas, se constituyeran en una organización o comité pro-defensa de nuestro folklore. Esto es urgente. Merece atención. Vale la pena, pues, al paso que vamos, día llegará en que hasta nuestro instrumento autóctono “la marimba” desaparecerá, si no veamos los
bailes y nos daremos un quemón.

Ojalá, este pequeño escrito, no cause molestias a nadie, porque mi ánimo no ha sido ese. Ni se vaya a creer que somos tradicionalistas o estancados. Pensemos que el folklore es historia y la historia es el “alma de los pueblos”. Nada más.

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